Pasado, presente y futuro. Realidad de todos los días.

El "chu-cu-chú" del tren.

lunes, 16 de mayo de 2022

Dice nuestro Presidente Vara que: “la entrada en servicio del tramo extremeño de la alta velocidad ferroviaria, entre Plasencia y Badajoz, será cuestión de semanas y no descarta que los Reyes de España vuelvan a Extremadura para este acontecimiento que será histórico”.




Lo de los Reyes, no lo sé. Lo de la alta velocidad es una verdad a medias o, directamente, más bien falso, pues se trata de un tren rápido, sin electrificar, ya que las catenarias no se activarán hasta dentro de un año. Y ya sabemos lo que dura un año en Extremadura, si de cualquier inversión se trata. Lo de cuestión de semanas, un brindis al sol, pues pueden ser una o diez mil, para variar. Pero acierta, sin duda alguna, en lo de acontecimiento histórico. Por eso, debería invitar también a tan magno acontecimiento a todos los Presidentes, Vicepresidentes, Ministros del ramo y Diputados extremeños, que juraron y perjuraron en sus visitas a estas tierras, que el AVE entraría en funcionamiento en ..., perdonen, pero ya no recuerdo la década. Aunque tampoco sé si habría gradas suficientes para ubicar y contener a tantísimo hijo de...la nación.

Y todo esto para inaugurar, exclusivamente, el tramo entre Plasencia y Badajoz, puesto que del resto de tramos y su conexión con la red nacional, nada se sabe o no se han empezado, como el tramo que nos une con Toledo. Yo le aconsejaría, con todo el cariño y buena voluntad, que esperara un poco más. Las precipitaciones, en estas cosas, nunca son buenas. Y le propongo que, dada la prontísima terminación de la Autovía Cáceres-Badajoz –visto lo avanzado que van las obras–, así como la inminente finalización de las fases pendientes del Hospital Universitario, gracias a las gestiones europeas del ínclito Vergeles –a quien nunca sabremos agradecer tanto desvelo–, aproveche para cursar invitación conjunta.

Muy mal se tiene que dar la cosa para que, ante tal derroche de bendiciones al sufrido pueblo extremeño, no confirmen asistencia a los actos inaugurales tanto el “Sursum Corda”, como el “Mesías Intergaláctico de Raticulín” el vidente Carlos Jesús, así como la Reina Leonor –que para entonces ya tendrá mando en plaza–. Cosas veredes, amigo Sancho.
 

 

¡Salve, Montaña!

lunes, 25 de abril de 2022

 “Te fuiste por un año/ y has tardado tres en volver/ Madre de la Montaña/ !No nos lo vuelvas a hacer!”.

Tres años ha tenido que esperar Cáceres para volver a recibir a la más ilustre de sus visitantes, su Patrona. Tres años para volver a vivir ese bello escenario de amor, de fe, de devoción, de alegría, de peregrinación, de solidaridad, de ilusión, de esperanza y de vida, en torno al fervor que la gran mayoría de cacereños profesa a la Santísima Virgen de la Montaña. Tres años de recuerdos, para aprender a echarte de menos. Tres años de deseos contenidos, para aprender a saber esperarte. ¡Tres largos años Montaña!

 

 

Es cierto que en este trienio no hemos dejado de mirar al Santuario, buscando esperanzados Tu consuelo. Y que, en cuanto pudimos, subimos a verte para contarte nuestras “cosinas” y confiar a Ti nuestros miedos, nuestras incertidumbres y nuestras turbaciones.

Pero ya estábamos deseosos de tu visita a la ciudad. Una visita que, sin duda, agita siempre la tranquila vida cacereña, sabedora de que durante once días todo girará en torno a Ti. Una visita que, no por reiterada, deja de ser cada año nueva, como esa savia que rebrota y que transmitiendo energía renueva y revitaliza nuestra vida.

Y es que es mucha la devoción que te tienen los cacereños, Montaña. A Ti dirigieron sus ruegos, a lo largo del tiempo, y depositaron su esperanza en las ocasiones de necesidad grave o extraordinaria. A Ti siempre acudieron, y siguen acudiendo, en los momentos más difíciles de su vida. Y contigo comparten también sus vivencias. Cáceres, se quiera o no, siempre estará unida a la Virgen de la Montaña, y no sólo por cuestión de creencias, sino también por tradición, cultura y simbolismo. La devoción a nuestra Patrona, está en el mismo sustrato de la ciudad y en las emociones de los corazones cacereños, ya sean creyentes o no. Por eso, con el fervor de cada cual pero con respeto a la historia, miles de personas se acercan siempre a recibirla, a visitarla y a acompañarla en su despedida.

“Y es que no hay amor mas sincero/ Virgen de la Montaña/ que Cáceres entero bajo tus andas”.




Parodiando el Sentido Común

miércoles, 6 de abril de 2022

De una manera sencilla, podemos definir el sentido común, como la “Capacidad para juzgar razonablemente las situaciones de la vida cotidiana y decidir con acierto”. Y esto, que parece una verdad de Perogrullo, en la práctica parece misión imposible para los que manejan la llamada “cosa pública”.



El pasado mes de noviembre, bajo el título de “Incongruencias”, expresé el contrasentido de crear nuevas plazas de Educación Infantil en Extremadura, concretamente 2.052 con un coste aproximado de 21 millones de euros, teniendo en cuenta el bajo índice de natalidad en nuestra región y el descenso continuado de nuevos alumnos que se venía produciendo en los últimos años. Pues bien, el juez del tiempo, implacable e insobornable, nos ofrece días pasados el siguiente titular: “Educación dejará desiertas el 40% de las plazas de tres años porque no hay niños”. La idea de crear más plazas fue, por tanto, una espectacular aplicación del sentido común, por parte del “lumbreras de turno”.

Por otro lado, el Instituto Nacional de Estadística de Extremadura, publica las proyecciones de población 2020-2034, indicando que “el envejecimiento y la pérdida de habitantes acompañarán a Extremadura, durante 15 años”. Siendo la ciudad de Cáceres la más afectada con un índice de envejecimiento muy superior al 100, lo que se traduce en la existencia de más población mayor que población joven, como así lo adelantó también la Memoria Dusi (Estrategia de Desarrollo Urbano Sostenible Integrado para el municipio de Cáceres).

Pues bien, acorde con dicho envejecimiento, nos encontramos con otro impactante y reciente titular lleno de sentido común: “Nueva campaña municipal para promover el uso de la bicicleta en la ciudad de Cáceres”. Y en su desarrollo incide en el “fomento del uso de la bicicleta como medio de transporte en la ciudad, concienciando para que su uso se convierta en un hábito”. Con un par. ¿Se imaginan a esa mayoría envejecida subiendo la cuesta del Cementerio, Virgen de la Montaña o Hacienda, cual Col del Tourmalet? ¿Acaso no sería mejor incluir en los carriles bicis las señales de “taca-taca” y “andadores”, para ir en consonancia con la edad poblacional? ¡Anda que...!, el día que se gradúen los primeros afectados por el nuevo Decreto de Educación, nos vamos a reír de lo lindo. Al tiempo.


 


Cáceres, ciudad de Tamarindo

jueves, 17 de marzo de 2022

Un antiguo refrán africano asegura que “quien planta tamarindos no cosecha tamarindos”, porque –según creencias– este árbol tropical tarda casi un siglo en dar sus primeros frutos. Exageraciones al margen, si es cierto que tiene un lento crecimiento y desarrollo. Con plantaciones a partir de semilla, y en condiciones favorables, empezaría a producir frutos a partir de los 10 o 12 años, cosechándose cada 2 años aproximadamente.

 

 

En algunos países orientales, concretamente en Tailandia, el árbol de tamarindo es todo un símbolo; y en Portoviejo (Ecuador), incluso forma parte del escudo oficial.

En nuestra ciudad, podrían haberse aprovechado las visitas de ida y vuelta al Nepal y la subvención directa a la Fundación Lumbini (amparada por la Ley de Subvenciones de Extremadura) para habernos traído y sembrado algunas semillas de la variedad “Tamarindus Indica”. No por las ventajas de sus frutos, muy utilizados en su gastronomía particular; sino como verdadera atracción turística, justificando así la subvención.

Sería interesante dar a conocer “urbi et orbi” que la exageración africana, atribuida al crecimiento del tamarindo con el que se inicia el presente artículo, parece “cuesco de colibrí” en comparación con lo que tarda en realizarse cualquier proyecto que, vendido cual ensoñación poética, pretenda realizarse en Cáceres.

Hay mil y un ejemplos de proyectos eternizados o que pudieron ser y no fueron, entre ellos: el “Aeropuerto Internacional”, reconvertido en “Aeródromo”; el “Corte Inglés”; el “Pabellón Ferial”; la gran “Reforma del Marco”; el “No Ave” y su “Centro Logístico”; el “Trasvase” de ya no se sabe dónde; el “Plan Especial de Reforma Interior del Poblado Minero”; la “Autovía Cáceres-Badajoz”; la segunda fase del “Hospital Universitario” (para el que algún caradura sigue buscando dinero); el “Palacio de Justicia”; las “Rondas Sur y Oeste”; el “Centro Comercial La Calera”; la reforma del “Museo de Cáceres”; la demolición del “Bloque C”; y, vendidos ya como casi realizados, el “Centro de Almacenamiento Energético”; el Parque Tecnológico “CCGreen”; y el “Centro Budista” (si la Red Natura 2000 lo permite, claro está).


Al final, tarde o temprano, el tamarindo florece y da sus frutos. Muchos de nuestros proyectos, por el contrario, quedan en nada. Bueno, solo con el gasto empleado en estudios, programas y otros larguísimos etcéteras. Ustedes ya me entienden.

 


 

El poder del "Aparato"

sábado, 26 de febrero de 2022

El artículo 6 de nuestra Constitución, tan citada, aclamada y la vez denostada por todos, establece en su último punto que: “la estructura interna y el funcionamiento de los partidos políticos deberán ser democráticos”. Algo que, en una democracia participativa, parece obvio, si realmente quieren ser el instrumento fundamental para la participación política. 

 

 

 

El problema empieza cuando los partidos dejan de ser “un medio”, para convertirse en “un fin”. A ello favorece su organización en forma de estructura piramidal, donde las decisiones de los de arriba, generalmente unos cuántos, prevalecen sobre la voluntad de los de abajo, generalmente todos los demás. Es lo que se conoce como “el aparado del partido”. Y ante sus autoritarias resoluciones, sólo quedan dos posiciones: la sumisión a sus decisiones y escalar dentro del entramado organizativo, o rebelarse ante ellas, con el consiguiente peligro de defenestración que ello conlleva.

En Extremadura, el PP no fijará fecha para su congreso regional, hasta que no se calme la situación a nivel nacional, según ha manifestado su presidente Monago. Por otro lado, “Génova, o sea, el aparato” quiere una candidatura de consenso para evitar unas primarias que confronten a los dos candidatos cacereños que hasta el momento optan a la presidencia. Consenso, es decir: la renuncia de uno a favor del otro que, generalmente, suele ser el que ha decidido el “aparato”.  

Consensuar para evitar heridas, como dice Génova que conlleva unas primarias, significa también coartar la libertad y el derecho de todo militante a optar a cargos de representación, a exponer y confrontar ideas y modelos entre candidatos; y a darle la palabra al militante de base, para que pueda expresar libremente su opinión mediante su voto. Por otro lado, “el aparato”, pierde una magnífica oportunidad de demostrar su funcionamiento democrático, al no posibilitar la participación en igualdad de concurrencia y confirmando que, efectivamente, los partidos se convierten en un fin en sí mismo y no en un instrumento para la participación política, como así establece el artículo 6 de nuestra Constitución.

Los aparatos de los partidos suelen vivir, generalmente, una realidad paralela y, de vez en cuando, hace falta rebelarse contra ellos para sacudir las alfombras.


Nuestro Mercado

martes, 8 de febrero de 2022

Hasta la segunda mitad del siglo XX los mercados habían sido populares no sólo por el objeto de su nacimiento: “garantizar el abastecimiento a la población”, sino, también, por ser los únicos sitios que ofrecían productos frescos y de temporada. Con la aparición de supermercados, hipermercados y la expansión de las grandes cadenas de alimentación, comenzó su general declive.

 


Pero haciendo caso a la máxima de “renovarse o morir”, los mercados han vivido una gran transformación a lo largo de los últimos años; y han dejando de ser simples puestos de venta de alimentos, para convertirse en auténticos centros gastronómicos. Algunos, como el de Valencia, con estrella Michelín incluida. Es decir, además de reunir a sus vecinos, han pasado a ser un atractivo turístico más de cualquier ciudad que se precie, bien para gozar de su atractiva arquitectura, para conocer los productos típicos del lugar o como lugar de reunión y disfrute de una singular experiencia culinaria.

Aquí, en la Ronda del Carmen, se quiere hacer algo parecido o, mejor, se lleva intentando hacer muchos años, con bastante presupuesto inútil invertido dado el éxito conseguido. El edificio en sí no tiene nada ni de atractivo, ni de singular. Su primitiva distribución de espacios de 1996, no resultaba especialmente práctica para el funcionamiento diario, a juicio de comerciantes y usuarios. Y su remodelación posterior de 2015, más de un millón de euros, si bien corrigió defectos y modernizó el mercado, no alcanzó el objetivo propuesto de dinamizar ni ser foco de atracción local para incentivar la hostelería y el comercio, "uniendo ocio, gastronomía y cultura", como se dijo.

Ahora se invertirán 781.500 euros más con el mismo propósito. Y mucho me temo que con idénticos resultados. Dado que, por las actuaciones a realizar y las declaraciones efectuadas, solo se pretende hacerlo más eficiente, para ahorrar recursos al Ayuntamiento, dedicando para ello, 705.000 euros del total importe. Nada se habla, por tanto, de las gestiones encaminadas a revitalizar la primera planta, la que convertiría a nuestro mercado en un espacio de moda, donde todo el mundo quiera ir y dónde pueda ofrecerse turísticamente como otro activo y atractivo de nuestra ciudad. Igual no interesa.




Ingratitud

jueves, 20 de enero de 2022

Podemos definirla como el desagradecimiento, olvido o desprecio de los beneficios recibidos; o, simplemente, como la falta de agradecimiento o reconocimiento hacia las demás personas.

 



Es cierto que la peor y más dañina, tanto a nivel material como sentimental, es la ingratitud de los hijos con los padres, pues muchas veces les recompensan todo lo que hicieron por ellos, con sufrimientos inmerecidos e innecesarios y olvidándose, incluso, hasta de cumplir con sus obligaciones filiales. Pero, por desgracia, la ingratitud tiene mil rostros y no es exclusiva de un ámbito concreto. Puede darse en todas las áreas o actividades de la sociedad. En las relaciones personales, generalmente, no nos acordamos de quién nos abrió las puertas o de quién posibilitó que hoy estemos ocupando tal o cual posición. Incluso la ingratitud se da en las relaciones de los ciudadanos con el Estado. Véase, si no, el escaso reconocimiento hacia los pensionistas con largas carreras de cotización o la actual desprotección de los servidores públicos encargados de velar por nuestra seguridad.

La ingratitud es una forma de amnesia que nos hace olvidar el altruismo de aquellos que nos beneficiaron; los gestos de cariño de los que estuvieron a nuestro lado, cuando más lo necesitábamos; o el mérito y el esfuerzo desmedido de los que realmente nos ayudaron. La ingratitud, nos llena de egoísmo y soberbia, al considerar que todo ello es algo que merecemos, que no son atenciones generosas sino obligaciones a las que, sin duda, tenemos derecho natural a recibir y, cómo no, de forma prioritaria.

Y por ello, por esa injusta y despreciable ingratitud, somos capaces de pasar de los aplausos a los insultos y agresiones a nuestros sanitarios. Esos, otrora héroes, que de forma precaria, bajo presión extrema, sin apenas medios, extenuados pero absolutamente comprometidos y, desgraciadamente, abandonados por el “orondo papado” responsable máximo del desaguisado sanitario de Cáceres en particular, siguen atendiendo con profesionalidad y empatía, incluso, a los energúmenos y energúmenas que a los sones de “hijos de puta” y “sinvergüenzas”, los tuvieron retenidos las pasadas navidades en el interior del Centro de Salud de Mejostilla, con el consiguiente bochorno de su repercusión nacional.

Como dijo Francisco de Quevedo: “Pocas veces quien recibe lo que no merece, agradece lo que recibe”.



Herodes Modernos

miércoles, 29 de diciembre de 2021

Ayer la historia volvió a recordarlo. Hablar de Herodes es hablar, sin riesgo a equivocarse, de alguien identificado como: cruel, asesino, egoísta, tirano, totalitario, envidioso, manipulador y cobarde. Cruel, porque no solo ejerce como asesino, sino que también se regocija en el daño producido. Crueldad con el prójimo, y esa indiferencia que viene del egoísmo, despreciando todo aquello que no convenga a su propia comodidad, prosperidad o disfrute; y estableciendo el asesinato como única forma de gobierno para garantizarse el sometimiento de grupos y de personas. Tirano, totalitario y envidioso, porque no deseaba que nadie opacara su poder; característica por otro lado, del que busca eternizarse en el mismo, considerando una amenaza a cualquier prójimo. Manipulador, dispuesto a hacer lo que fuera para mantenerse en el trono; capaz de embaucar a terceros en ese disparate de su sinrazón. Y cobarde, hasta para temer de la santa inocencia de los más débiles y vulnerables, los niños.

 


Herodes El Grande murió, sí. Pero, desgraciadamente, dejó muchos seguidores. Hoy, los nuevos Herodes no sólo usan armas, también se valen de la privación de derechos y libertades. En su fanatismo radicalizado, siguen atentando contra los inocentes, poniendo en riesgo sus vidas, su integridad física, psicológica, excluyéndolos y haciéndolos más vulnerables a la discriminación y a la violencia. Porque, no dejar al niño ser niño, es otra forma de matar la infancia.

Dicen que el poder, en cualquier ámbito, hace perder la razón. Todo se vuelve ambición y más poder. Así fue en Belén, entonces; así es en Canet de Mar, ahora. Como lo es en más lugares donde el totalitarismo campa a sus anchas con el beneplácito de quien debiera atajarlo, si no fuera o se comportara como otro Herodes moderno más. Al final, se han hecho dueños de una tierra común de la que nadie es propietario y todos somos poseedores.

Qué razón tenía Karl Popper, en su paradoja de la tolerancia, al afirmar que: la sociedad tiene que ser intolerante con la intolerancia porque «si extendemos la tolerancia ilimitada aun a aquellos que son intolerantes (...) el resultado será la destrucción de los tolerantes y, junto con ellos, de la tolerancia».


Feliz año nuevo.



¡Oye, oye, que esto viene de arriba...!

martes, 7 de diciembre de 2021

¡...Aquí somos unos mandaos y no podemos hacer nada! Imagino que esta justificación la habrán oído miles de veces y en los sitios más variopintos. En política, ya ni les cuento. Pero no deja de ser una frase manida que, acogida como dogma de fe, demuestra una actitud ambigua de quien no se compromete y de quien no asume ninguna responsabilidad de gestión.

 


Ahora lo hacen más fino. La culpa es de Europa. ¿Recuerdan lo del IVA de las mascarillas? ¿Recuerdan, también, que no se podía bajar el IVA de la factura de la luz? Pues la culpa, según la todavía ministra Montero (como he dicho en otras ocasiones, ejemplo claro de mendacidad gubernamental), la tenía Europa que no nos permitía bajar los tipos. Bueno, al parecer sólo a nosotros, claro. A los demás países, sí.

 

Recientemente, nuestro Ayuntamiento ha utilizado otra expresión, también bastante manida, para justificar la subida de los impuestos de IBI e IVTM (coloquialmente contribución y rodaje), al decir que: “Cáceres tenía una de las tarifas más bajas del país”. Y, claro está, parece que eso concede “Patente de Corso”, para ejecutar dichas subidas. En IVTM, por cierto, subidas lineales por tramos de potencia fiscal y no en función de su contaminación ambiental, como pretenden vendernos o justificarnos.


De nada vale que los cacereños también soportemos una grave presión fiscal; que nuestros sueldos sean de los más bajos del Estado; que nuestro índice de paro sea superior a la media nacional y encabecemos la lista de paro juvenil; que muchos ciudadanos sobrevivan, exclusivamente, gracias a subvenciones; o que la pensión media en nuestra Comunidad sea la más baja del país. Estos datos, también son comparables pero, al parecer, ni cuentan ni interesan. Porque, si así fuera, y en justicia y coherencia con la justificación dada, en vez de subir, tendrían que bajar, y muy considerablemente, los impuestos que pagamos.


Pero claro, eso significaría redoblar esfuerzos, tanto en la búsqueda de iniciativas, como en la mejora de la gestión para: “con menos, intentar hacer más”. Desgraciadamente, a sensu contrario, nos hemos acomodado, y así lo estamos permitiendo, a “tirar con pólvora del Rey”.

 



Incongruencias

sábado, 20 de noviembre de 2021

La RAE define la palabra incongruencia como: “una falta total de coherencia entre varias ideas, acciones o cosas”; y, en una segunda acepción, como: “una conducta o expresión que contradice a otra o no guarda con ella una relación lógica”. Asimismo, y entre otros, establece como sinónimos las palabras: incoherencia, inconsecuencia, contrasentido, contradictorio o absurdo.

 


No hace falta poner ejemplos. Véase cualquier actividad o mensaje político y habría suficientes como para colapsar el supuesto almacenamiento infinito en la nube. No obstante, quisiera hacer hincapié en tres recientes noticias publicadas en distintos medios de comunicación y su correspondiente reacción política; y que, por ir en consonancia con la definición, puede servir de claro botón de muestra. La primera: “Desciende el número de nacimientos en Extremadura. Se registran, hasta agosto, 234 nacimientos menos que en 2020”. La segunda: “Casi el 70% de los jóvenes extremeños ve nada o poco probable tener hijos y la mitad ve bastante probable abandonar Extremadura antes de 2023”. Y la tercera: “Según informa la Junta, Extremadura tiene el doble de plazas de primero de Infantil que alumnos de 3 años. La baja natalidad en Extremadura dejará sin cubrir más de 7.000 plazas de Educación Infantil el próximo curso”.


Pues bien, tomen nota, según ha aprobado el pasado martes el Consejo de Ministros, el Gobierno invertirá en Extremadura la cantidad de 20.904.738 euros hasta el año 2023 para la creación de 2.052 plazas públicas de Educación Infantil de 0-3 años. A razón de 684 plazas más al año.

Sí señor, “con un par”, que cantara Sabina. ¡Lástima de dinero público! Aunque no sea de nadie, como declaró Carmen Calvo. Lo que está claro es que: “Quod natura non dat, Salmantica non praestat”. O, como decimos por estos pagos, “no se pueden pedir peras al olmo”.

En fin, hoy 19 de noviembre, es también el Día Internacional del Retrete, por Resolución de 24 de julio de 2013 de la Asamblea General de Naciones Unidas. Según la ONU, más de 1.000 millones de personas en el mundo siguen defecando al aire libre, con las consecuencias fatales que sobre la salud pública de ello se derivan. Sinceramente, siempre en sentido figurado, a veces pienso que pocas personas parecen.




Santos, Difuntos y Prespuestos

lunes, 8 de noviembre de 2021

Nos adentramos en el mes de Noviembre, en el que hemos celebrado el Día de Todos los Santos y el Día de los Fieles Difuntos. Y, no sé si como causa efecto de dichas festividades, en el mes en el que, generalmente, se aprueban los distintos presupuestos que regirán el devenir económico del ejercicio siguiente y, por tanto, el bienestar o malestar de la ciudadanía.

Durante unos días, los representantes de los partidos políticos (que NO de los ciudadanos, de los cuales están cada vez más alejados) debatirán con vehemencia intentando hacer creíbles sus distantes posturas y agotando la escasa paciencia que nos queda a los Santos ciudadanos.

 


Y es que, “teóricamente”, los presupuestos deben fijar los objetivos económicos que se pretenden alcanzar durante el ejercicio fiscal; detallar los gastos e ingresos de las entidades y empresas del sector público y establecer las políticas económicas que se llevarán a cabo para alcanzar los objetivos marcados. Pero, “prácticamente”, los presupuestos solo sirven para ratificar el poder que unas comunidades autónomas tienen, con respecto de otras; para evidenciar cómo las grandes inversiones caen siempre del lado de los más beligerantes en detrimento de los sumisos modositos; para comprobar que siempre se apuesta por la subida indiscriminada de impuestos, aumentando la presión fiscal, en vez de por la sujeción del gasto en ministerios, asesores y chiringuitos varios; para demostrar la preferencia por políticas populistas, como el famoso cheque-voto entre otras ocurrencias, en vez de por programas e iniciativas que aseguren el futuro de nuestros jóvenes; para confirmar como son incumplidas cada una de las partidas económicas que, con euforia desmedida, eran celebradas por los diputados cacereños en el ejercicio anterior y que, a fecha de hoy, apenas llegan al 30% de ejecución...


Está claro que el papel todo lo aguanta. Pero una cosa es predicar y otra dar trigo. Y a la vista está que Extremadura, una vez más, queda marginada presupuestariamente. Y Cáceres, en particular y siempre en el mejor de los casos, deberá esperar a la generosidad europea para ver terminados algunos pocos de sus necesarios proyectos.

“Santos”, ya somos, desde luego; pero esperemos no terminar con cara de “Fieles Ciudadanos Difuntos”, ignorados por los presupuestos.



Jesús de la Lealtad

miércoles, 13 de octubre de 2021

El pasado sábado tuve el honor de asistir a la bendición de la imagen de Jesús de la Lealtad; Sagrado Titular de la Hermandad Penitencial y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Lealtad Despojado de sus vestiduras, María Santísima de la Pureza y San Juan Evangelista. Una nueva cofradía cacereña, erigida en 2018 en la Parroquia de Santiago, con Sede en el Oratorio de San Pedro de Alcántara y nacida gracias al trabajo, esfuerzo e ilusión de unos jóvenes entusiastas.

 



La talla, de 1’84 metros de altura, obra de los imagineros cordobeses Juan Jiménez y Pablo Porras, representa a Cristo en el momento inmediato anterior de la crucifixión, cuando es despojado de su túnica; y destaca por la delicadeza de sus rasgos, la acertada policromía y su serena expresión. Como allí se dijo, “la dulce mirada de Jesús refleja la fuerza y soberana libertad de quien sabe que su vida es el precio de la redención humana; y su mano dirigida al Corazón nos recuerda la grandeza de su amor y misericordia”. Su torso desnudo, cuya encarnadura muestra el suplicio padecido, y su brazo derecho caído en señal de entrega, nos indica que su aceptación del sacrificio es total. Sin duda alguna, es esta sensación de plena asunción de su destino, de sumisión sin reservas, lo que más conmueve de esta imagen de Jesús; junto a lo acertado de su nombre, pues “no hay mayor muestra de Lealtad hacia Dios y hacia los hombres, que Su entrega hasta la muerte”.

La lealtad, como valor, es una virtud que se desenvuelve en nuestra conciencia en el compromiso de defender y de ser fieles a lo que creemos y en quien creemos. Consiste en la obediencia de las normas de fidelidad, honor, gratitud y respeto. Y es sinónimo de “nobleza, rectitud, honradez y honestidad”, entre otros valores éticos y morales. De ahí que sea siempre de agradecer la apuesta y compromiso de los jóvenes en tal sentido. En este caso, ojalá que la mirada dulce, serena y entregada de Jesús de la Lealtad, les acompañe en su camino y les ayude a ponerlos en práctica. Así lo deseo.


¡Hay AMORES que...!

jueves, 23 de septiembre de 2021

Pues sí. Hay amores que construyen, te ilusionan, te estabilizan, te hacen crecer y te hacen feliz. Hay amores universales como el amor a la vida o el amor estético que se siente hacia las cosas bellas. Y más específicos, como el amor de amigo, el amor propio, los amores de juventud, los platónicos, los de arraigo, los posesivos, compasivos, reverenciales, prohibidos, secretos, momentáneos y hasta inconclusos, entre otros muchos. Por desgracia, también existen otros amores tan negativos que sientes que te destruyen y, según el dicho, casi te matan. O sin casi. Son los que tienen que ver con el desamor y la violencia emocional en todas sus formas: relaciones pasionales que terminan y recomienzan una y otra vez, amores imposibles que te dejan anclado en la esperanza, llenos de mentiras y traiciones permanentes.

Así de complejo es el amor. Una palabra que abarca toda clase de sentimientos, muchas veces hasta contradictorios.

 


De hecho, nos podemos encontrar “AMORES” que llegan a formar parte decisiva de una Corporación Municipal, siendo totalmente inexplicables e incomprensibles. Porque ni puede explicarse, al menos lógicamente, su nombramiento en VOX como cabeza de lista, dada su antigua trayectoria como militante de la UGT y del PSOE; ni puede comprenderse, quizás por incongruente, la aceptación de dicho nombramiento por parte del nombrado, dado el supuesto giro radical que habría tenido que dar en su propio pensamiento ideológico. Y digo incongruente, y supuesto, por el continuado incumplimiento del programa electoral del partido bajo cuyo paraguas se presentó y fue elegido, antes de justificar su salida del mismo alegando radicalizaciones, disputas o discrepancias internas. Por ese incumplimiento, por otro lado habitual, generalizado e impune en todos los partidos, los cacereños en general, vamos a tener que “agradecerle” la subida de impuestos, tanto del IBI, como del IVTM o los que vengan en el futuro. Impuestos que, sumados a la actual escalada de precios, quizás él con su pensión digna, pueda pagar; pero no así el resto o sus supuestos representados. Si es que, claro está, a estas alturas representa ya a alguien o alguien se siente representado por él.


Al final, y como canta Laura Pausini, son: “Amores Extraños”.

 



Más valores, menos vandalismo

domingo, 12 de septiembre de 2021

Hace ya algún tiempo que las acciones y actitudes de muchos políticos parecen dirigidas a desmontar los valores humanos que, por veraces, han regido eficazmente cualquier tipo de convivencia entre personas. Unas veces, porque se han mal considerado vestigios de un tiempo o régimen pasado; otras, porque su enseñanza o cumplimiento exigía un principio de autoridad ya fuera familiar, escolar o funcionarial que no parecía encajar con sus creencias ideológicas; y, en muchos casos, porque ellos mismos los veían incompatibles con su propio comportamiento político y personal.

Así, valores como: honestidad, honradez, responsabilidad, respeto, compromiso, compasión, disciplina, justicia, bondad, lealtad, gratitud, empatía, tolerancia, esfuerzo, integridad, humildad, generosidad, perseverancia, sinceridad y un largo etcétera, parecen ir decayendo sin solución de continuidad.

 



Esta pérdida de valores ha dado paso a otro tipo de conductas que, sin generalizar porque sería injusto, muchas están derivando en comportamientos incívicos y vandálicos. Desde luego que en nada han ayudado la incorporación a nuestra legislación de leyes laxas e incomprensibles, donde padres y educadores se sienten totalmente desprotegidos; donde la edad tiene patente de corso para según qué cosas; donde las conductas incívicas se enmascaran bajo derechos de libertades que prevalecen sobre los derechos de las víctimas; o, incluso, donde dichas conductas se permiten y se alientan desde el poder establecido.

Cáceres, de momento, está considerada como una ciudad tranquila, pero ya está empezando a sufrir este tipo de conductas destructivas. Y haríamos bien si, en vez de tildarlas de hechos aislados propios de “imberbes imbéciles”, intentáramos atajarlas con la contundencia que las benévolas leyes nos permitan, en aras a no poner en peligro la convivencia de los ciudadanos. Y no sólo por los cuantiosos daños materiales que esta agresión, generalmente grupal, voluntaria y gratuita ocasiona, sino porque hemos visto cómo en otras poblaciones, el inicial vandalismo impune sobre las cosas, acaba derivando en altas dosis de violencia sobre las personas, con las consecuencias fatales conocidas.

Siempre será mejor adelantarse a los acontecimientos, que limitarse a reaccionar ante ellos sufriendo sus nefastas consecuencias.




¡No se puede hacer más lento!

jueves, 17 de junio de 2021
Así exclamaba el célebre ilusionista René Lavand (1928-2015), al finalizar cada uno de los lances de su famoso juego de las tres cartas rojas y tres cartas negras. ¿O quizás, sí? Se preguntaba. Volviendo a ejecutar el juego con su único brazo, el izquierdo, desafiando el implacable juicio de la cámara televisiva. ¡No se puede hacer más lento! Repetía, sin descanso.


Pero claro, René Lavand, era argentino. Y aunque su fama mundial le llevó a desarrollar su ilusionismo por distintos países y múltiples ciudades, por suerte para él, nunca visitó la Ciudad de Cáceres. Y digo esto porque, si así hubiera sido, si nos hubiera visitado, su disgusto hubiera sido mayúsculo al verse obligado a cambiar el título de su número de cartomagia. Porque aquí, muy a su pesar y, por supuesto, al nuestro: “SÍ SE PUEDE HACER MÁS LENTO”. Pero mucho más.

Se han necesitado 25 años para obtener la licencia municipal de obras para reformar el Museo de Cáceres. Llevábamos cerca de 30 años esperando la ronda Este, desde su primera planificación. Esperaremos otros tantos para disfrutar del AVE, o sucedáneo de pollo que nos endilguen. Más de 30 años para la Autovía Cáceres-Badajoz (Desde 1991. Acuerdo con Extremadura Unida para facilitar la alcaldía a Sánchez Polo). Más de 20 años para el cambiante trasvase, ora del Almonte, ora de Portaje. Otros 25 años sin noticias del aeródromo, ni del famoso aeropuerto internacional de Ibarra o del proyecto integral de la Ribera. Se habrán necesitado más de 20 años para ver finalizado el Hospital Universitario. Y..., vamos a parar, por no seguir disgustando o importunando su merecido descanso al bueno de René Lavand.

Por cierto, al igual que el juego citado, podrán seguir por la red otro de sus juegos míticos: el de las “Tres miguitas”. Quizás este sí esté inspirado en los recursos que, la descomunal industria política dedicada a gobernar el Estado y la Junta de Extremadura, deja caer altiva por estos pagos, cual los duros de la marquesa en los Santos Inocentes. Y no se afanen en mirar hacia un color; las migas son blancas y admiten cualquier tinte.