Pasado, presente y futuro. Realidad de todos los días.

Tu cita con el alba

miércoles, 30 de marzo de 2016

Hoy me cuentan que te han visto, muy temprano, por las calles. Que con paso lento, pero firme y majestuoso, has llegado puntual a tu cita con el alba. Y que tu mirada, limpia y serena, bastaba para llenar de luz el espacio existente.

 

 

 
¡Cuántos años de silencios, de miradas, de oraciones cantadas..., de emociones! ¡Cuántos años, Nazareno, recorriendo tus Adarves!

Con la mirada al frente y la Cruz, sobre tu hombro hendida, vas haciendo tu camino. ¡Y te sangran las sienes y te sangran las huellas del castigo! ¡Y te sangran los pies, el pecho y te sangra el hombro ya vencido! Por sangrante, Nazareno... ¡Te sangra hasta el camino!

Y te duelen los insultos de aquellos que, por odiarte, te tratan de simple muñeco revestido en caros trajes. ¡Pobres! Y sin embargo, por todos ellos, también derramaste sangre.

¡Qué loco fuiste, Jesús! ¡Mira que presentarse como rey, alguien incapaz de defenderse! Solamente la palabra, fue tu arma; y sólo tu ejemplo, fue tu ejército. ¡Qué fácil, le pusiste la burla, entonces! Intentaron quitarte la dignidad, anularte como persona y ridiculizarte, como forma sutil de darte muerte.

Y, aún hoy, siguen haciéndolo. Porque, y en el peor de los casos, ¿no fue y es lo tuyo, una protesta pacífica, para un cambio a mejor? ¿no existió, ni se vive ahora, un momento de involución a tu libertad de expresión? No. Para Ti no. Tu libertad, te la pagaron, y te la siguen pagando, con la muerte. Ellos son así: tan fuertes con los débiles. ¡Tan cobardes!

No te perdonan que puedas hablarles a ellos de tolerancia, de prójimo, de respeto o de convivencia. Ni que les des lecciones de amor, de comprensión, de empatía, de fraternidad, de perdón.

Pasados más de dos mil años, ves que se actualizan tus detractores. Pero no te importe. Tu arma (la palabra) y tu ejército (tu ejemplo), también siguen vivos. Y, somos muchos más, los que estaremos esperando tu cita puntual con el alba. Para verte, Nazareno, recorrer los Adarves despacio, en silencio, en la amanecida del Viernes Santo.
 
 


Otra vez las Diputaciones

jueves, 3 de marzo de 2016
Y es que no es algo novedoso pues, desde hace ya algunos años, se viene hablando de la necesidad de su supresión. Entonces, unos quisieron hacerlo de forma funcional, es decir, quitándoles competencias, en favor de otros Entes, entiéndase las Mancomunidades. Ahora, el Sr. Polo y sus compañeros de partido, quieren hacerlo de forma orgánica, es decir, eliminando directamente la propia Institución.

Argumentan para ello, que no son más que un refugio para políticos de tercer y cuarto nivel y para determinados enchufados afines, que ocupan y copan puestos de confianza. Y eso, aunque generalmente sea cierto, es un pobrísimo argumento.

Y es pobre porque, en primer lugar, una Diputación, es afortunadamente mucho más que los políticos que la integran y, en segundo lugar, porque dicha argumentación no es comparable con el servicio que realmente presta. Esto último es difícil que un capitalino pueda percibirlo, si no hace un ejercicio de empatía con los vecinos del resto de municipios que forman nuestra provincia. Esto no es Barcelona, Sr. Polo, Sr. Rivera, esto es Cáceres, con una población rural muy dispersa en torno a municipios de menos de 2000 habitantes.
 

 
 
La Diputación de Cáceres, por ejemplo, es quien mantiene muchas de las carreteras de acceso a esas poblaciones; quien proporciona el abastecimiento, la depuración de aguas, en algunos casos, y la gestión medioambiental; quien presta los servicios de Planificación, Arquitectura, Ingeniería e Industria: p. ej. alumbrado público y electrificación; quien presta servicios agropecuarios, de promoción turística, gastronómica, artesanía, cultura tradicional, Bellas Artes, Conservatorio, etc.; quien presta servicios jurídicos, financieros, e informáticos; quien facilita el acceso al deporte, mediante la creación de instalaciones deportivas, piscinas, etc.; quien ofrece un Servicio de Extinción y Prevención de Incendios; y un largo etcétera de servicios que sólo quienes los carecen, están en condiciones de valorarlos. Y todo ello desde algo tan importante, y posiblemente tan eficaz, como es la cercanía.

¿Quién prestaría todos esos servicios? ¿Las, ya de por sí sobredimensionadas, Comunidades Autónomas; los precarios Municipios? ¿Acaso pensáis privatizarlos o quizás suprimirlos? Y el famoso Consejo de Alcaldes, que pretende sustituirlas, ¿no contaría con un mayor número de asesores, eventuales y personal de confianza? Seamos serios.

Pensemos en el mundo rural, pensemos en los que necesitan de esos servicios. Tengamos un poco de empatía. O, mejor, tengamos un poco de sentido común. Hay otros órganos, instituciones y personas, mucho más inútiles y prescindibles.




Ellos, no tienen la culpa.

martes, 9 de febrero de 2016
¡Cómo la van a tener, si sólo son unos niños! Unas criaturas a quienes la vida borró la sonrisa de la cara, cambiándola por llanto, por dolor, por miedo... Con la mirada perdida, siguen su viaje a ninguna parte, recordando que dejaron a muchos otros en el camino: el hambre, la enfermedad o el abandono, pudieron con ellos.

Son unos niños y, sin embargo, desde bebés, son objeto de mercado: la venta, el alquiler o, peor aún, el secuestro para el ejercicio de la mendicidad o el tráfico de órganos, es muchas veces su destino. Son unos niños y, su bendita inocencia, es aprovechada por desalmados para someterlos a toda clase de abusos sexuales. Son unos niños, sí, pero son víctimas de una brutalidad terrible: el reclutamiento forzoso en grupos armados o su utilización como escudos humanos en guerras inútiles e interminables. Son unos niños, sí, pero son explotados como mano de obra esclava, privándoles de su aprendizaje, de sus juegos, de sus sueños, de su infancia. Son unos niños, sí, pero como otros cientos de miles, viven en una huida constante del horror, habiendo perdido su hogar, su familia, sus amigos, su seguridad y su sensación de normalidad.



Recientemente, se han renovado los cargos del Comité Autonómico de Extremadura de la Fundación UNICEF. ¡Ójala! desde aquí, podamos colaborar y centrar nuestro esfuerzo en llegar a los niños más vulnerables y excluidos.

Pero no nos engañemos, garantizar su salud y nutrición, su crecimiento y desarrollo, su seguridad y estabilidad, su formación y aprendizaje, debe de ser tarea y responsabilidad de todos. Si no podemos acabar con los conflictos en los países, intentemos que los mismos no acaben pagándolos los niños. Si lo de allí nos parece lejos, empecemos por cambiar lo de aquí: alrededor nuestro, todavía hay muchos niños en situación de pobreza y en riesgo de exclusión social, sin escolarizar y víctimas de explotación infantil.

Por una vez, pensemos en ellos. No podemos permanecer indiferentes.
No dejemos que se pierda su futuro, no permitamos que se apague su esperanza. 
Ellos, no tienen la culpa.

 

De oca a oca: de bufón a mamarracho

viernes, 15 de enero de 2016
Zapatero, también llamado Bambi, ZP o Zopla Pollas (como le decían por el Sur), inició la bufonada con aquello de “...aceptaré todo aquello que venga del Parlamento de Cataluña”, entre otras frases memorables, muchas más filosóficas, por supuesto, y solo entendibles por aquellos cuyo nivel de imbecilidad alcanzaban el Récord Guinness.


Ahora, su más fiel discípulo dentro del mundo de la idiocia, Pedro Sánchez, también conocido como el guaperas, el posturitas, el coco sabio, o el tonto de los cojones, quiere continuar la saga, haciendo bueno a su mentor. Y entre otras ocurrencias, dignas del abofeteamiento público, se le ocurre prestar senadores a grupos separatistas para que formen grupo propio, pasándose por el forro la opinión de sus votantes, la opinión de su ejecutiva, la de sus compañeros de partido y, lo que es peor aún, desdiciéndose de sus propias ideas: “...Nunca pactaré con los populistas”, “...nunca estaré al lado de los separatistas”, decía entre otras cosas este individuo, antes de convertirse en gilipollas profesional.

¿Y tú eres el decente? ¿Y tú eres el hombre de estado que necesita España? ¿Y tú eres el líder de un partido centenario, lleno de historia, como el Partido Socialista?

Tú eres un mamarracho con ansias de poder, que sólo piensa en mantenerse en la poltrona a sabiendas de que si no formas Gobierno (que no lo vas a formar) te mandarán a tu casa por inútil y por haber aniquilado y entregado el partido socialista a los “podemitas”.

Me niego a creer que, en todo el Partido Socialista, no haya ninguna persona capaz de poner en orden este caos. Yo estoy seguro que hay muchos y, además, de muchísima talla política. Socialistas de verdad, a los que les duela la barbarie que está cometiendo este indocumentado. Solo espero que los “ninis agradecidos” que empezaron con el Iluminado Bambi, no sigan ocupando puestos relevantes que impidan levantar la cabeza a los sensatos del partido. 

Oposición: ni chicha, ni limoná

Reconozco que sería más fácil escribir sobre el gobierno municipal, que sobre la oposición. Daría mucho más juego hablar, por ejemplo, de la obra faraónica que se viene realizando (su sentido, ubicación y consecuencias); o de aquellas obras, las verdaderamente importantes para el desarrollo industrial de la ciudad y que (solo Dios sabe qué clase de gestiones realizamos), se nos escapan a otras poblaciones cercanas, para vergüenza propia y ajena; o de la eternidad con la que se ejecutan las proyectadas (hospital, ronda este, etc.); o de lo poco que conocemos de la labor de determinados concejales; o de la más que consabida interinidad de la concejalía de cultura, o de la poca actividad de la misma, para variar; o, incluso, sobre las famosas declaraciones de nuestra regidora, acerca de la dedicación al Senado.
Pero no. Hoy, dentro del espacio disponible, toca pincelar alguna cosa sobre nuestra oposición municipal.

El partido Socialista, el que nos imaginamos que está, por lo poco que se le oye. El que después de manifestar, públicamente, que los presupuestos repiten los mismos vicios y mentiras; el que tacha el proceso, de exposición y propuestas, como de pantomima; el que hablaba del momento de la gente, de los barrios, de los contenidos, etc...; se desdice y permite la aprobación de unos presupuestos, con los que está totalmente en desacuerdo, amparándose en su gran sentido de responsabilidad. Un sentido que, curiosamente, reclaman ahora en justa reciprocidad, para aprobar los autonómicos. Sería una lástima que, como ya se comenta, hubiesen actuado solo por encargo y a manera de emisarios. Los experimentos, con gaseosa (Corcuera dixit).

A Ciudadanos se le oye algo más. Pero, a semejanza con el descorche de una botella de cava, sin mayor trascendencia. Reclaman, insistentemente, un cargo por persona y se han interesado mucho (quizás en exceso y por motivos que en nada favorecen la regeneración política que predican), por la Fundación Valhondo. Avisan de que se está incumpliendo el acuerdo de investidura y de que no les gusta la actuación del equipo de gobierno. Mucho ruido y pocas nueces. En el fondo, nada interesante ni vital, para el progreso y desarrollo de la ciudad.

Mientras tanto, "cursilandia" languidece, viendo pasar los días, grises como nubes de plomo, por el triste calendario de su vida.

Santa y Feliz Navidad

viernes, 25 de diciembre de 2015
La Navidad es el calor que vuelve al corazón de las personas, la generosidad de compartirla con otros y la esperanza de seguir adelante.

¡Feliz, Navidad, la que hace que nos acordemos de las ilusiones de nuestra infancia, le recuerde al abuelo las alegrías de su juventud, y le transporte al viajero a su dulce hogar!



En los países occidentales se celebra tradicionalmente el nacimiento de Cristo el 25 de diciembre. Las costumbres varían, aunque muchas, como el árbol de Navidad y el intercambio de regalos, están bastante difundidas. Por otro lado, los cristianos de las iglesias ortodoxas celebran la Navidad el 6 y el 7 de enero, y la iglesia armenia el 18 y 19 del mismo mes.

En realidad los evangelios no dan la fecha exacta para el nacimiento de Cristo. Sin embargo, según el texto de los evangelistas es improbable que haya sido en invierno, pues los pastores de la región permanecen en los campos sólo entre primavera y otoño.

Más aún, no se conoce con exactitud el año, pues según los evangelios tuvo lugar durante un censo romano, y no hubo censo en el primer año de la era cristiana. También se menciona el reinado de Herodes, pero durante su reinado no se realizaron censos. La incertidumbre aumenta al sustituirse en el año 325 el calendario juliano, utilizado en el Imperio Romano, con el Gregoriano, que es el que usamos actualmente. Los romanos contaban los años a partir de la fundación de Roma en el año 753 antes de Cristo, pero el monje Dionisus Exiggus tomó erróneamente esta fecha como el 748 a. de C. El error no fue detectado hasta mucho después de la introducción del nuevo calendario, por lo que la fecha del nacimiento de Cristo sería cinco años antes de lo que se creía. Pero esta fecha también contradice el dato de los censos romanos.

El 25 de diciembre fue definido como la Navidad en el siglo IV, más exactamente en el año 345, por influencia de San Juan Crisóstomo y de San Gregorio de Naciaceno. Según muchas versiones esta fecha se eligió para sustituir muchas festividades de origen pagano, como las Saturnales, celebradas por los romanos en honor de Saturno, quien presidía la agricultura. En esta época se celebraban grandes banquetes y muchos espectáculos.

Otros opinan que la fiesta a sustituir era el solsticio de invierno, cuando los días empezaban a alargarse. Esta celebración era llamada "Natalis Solis Invicti", el nacimiento del Sol Invicto. Otro probable motivo era para reemplazar la fecha de nacimiento del dios Mitra, uno de los más importantes de la mitología zoroastriana, la cual tuvo mucha influencia en el Imperio Romano.

De esta manera se remplazó una festividad pagana por una más acorde con la religión cristiana. Desde entonces, en los países de occidente se celebra cada 25 de diciembre como la fecha de la Navidad.

Feliz y Santa Navidad para todos.


Especialmente para ti.

martes, 22 de diciembre de 2015

Cuando aún resuenan los ecos de la jornada electoral y en vísperas de una cantarina e ilusionante mañana, (la que realmente puede cambiar tu vida), quiero acordarme de ti y dedicarte este artículo.

Si, ya sé que dirás que no eres nadie, que eres uno del montón y que hay gente mucho más importante que lo merezca. Pero no. Ten por seguro que nadie lo merece más que tú.

Porque mientras ellos se enzarzan en batallas inútiles sobre cómo paliar las necesidades alimentarias actuales, tú, calladamente, dedicas una parte de tus recursos para llenar y donar carros de alimentos. Mientras ellos discuten inútilmente sobre los derechos de la infancia, sobre la cooperación al desarrollo y sobre ayuda a los refugiados, tú, calladamente, te apuntas de cooperante ofreciendo tu dinero, tus manos y tus conocimientos de forma efectiva. Porque mientras ellos se echan en cara las ayudas a la dependencia y la atención a nuestros mayores, tú, calladamente, te revistes con tu chaqueta de voluntario para levantar, asear, alimentar o  acompañar a los que un día nos dieron todo lo que somos. Mientras ellos nos regatean míseras subidas de sueldos o juegan con la hucha de las pensiones, tú, calladamente, estiras y estiras el tuyo para cubrir a tu gente y, malviviendo, seguir sobreviviendo. Porque mientras ellos presumen y hablan de emprendedores y de oportunidades para los jóvenes, tú, calladamente, consuelas a ese hijo que poco a poco va perdiendo su ilusión de encontrarlas. Porque mientras ellos siguen inmersos en continuas sospechas de corrupción, tú, calladamente, entregas ese sobre con dinero que te encontraste y que alguien perdió. Porque mientras ellos se proclaman vencedores de debates inútiles, tú, calladamente, piensas que gane quien gane, siempre perdemos los mismos. Y porque mientras ellos siguen viviendo en su privilegiado mundo, defendiendo exclusivamente lo suyo, tú, calladamente, sigues acercándote a las urnas, con la ilusa esperanza de que alguna vez cambien y se conviertan en verdaderos servidores del interés general.  

Para ti, que te dedicas a dar trigo, en vez de a predicar, va dedicado este artículo y mis mejores deseos para estas fiestas.

 

La inutilidad del Senado.

sábado, 28 de noviembre de 2015
Debo de confesar que, como a una gran mayoría, cada vez que oigo hablar del Senado, siempre me viene a la mente la misma pregunta: ¿Es una Cámara inútil por falta de funcionalidad real o inútil por la calidad de los miembros que la conforman?

 

 
Si hablamos de lo primero, vemos como la representación territorial se va estableciendo cada vez más en el Congreso donde, a tenor de los debates televisados, desgraciadamente se habla más de cuestiones particulares que del territorio nación y del interés general. Además, contamos con las Asambleas Legislativas y la Conferencia de Presidentes.

Si hablamos de lo segundo, y vistas las incorporaciones por designación autonómica o imposición partidista, parece también obvio su inutilidad. Cada vez hay más, perdóneseme el término taurino, “desechos de tientas”. Es decir, aquellos políticos que perdieron la confianza de sus electores y, en vez de entender que los mandábamos para su casa, por caducos, presuntos sospechosos o, simplemente, inútiles para la cosa pública, se catapultan a instancias superiores, para sestear a costa del erario público. Uséase, a costa de todos nosotros. Dado, además, que muchos de ellos ni tienen, ni han tenido, más ocupación conocida.

Sin más esfuerzo en la vida que el de saber posicionarse, reciben cuantiosos salarios (muy por encima de prestigiosos profesionales que tienen cada día que currarse su plaza), enormes complementos (por sestear en sillón más alto), escandalosas indemnizaciones (por vivir en Madrid o tener el detallito de venir a Madrid), el pago de sus viajes, por tierra, mar y aire (muchos de ellos, sin sentido alguno y absolutamente privados o particulares, como hemos conocido), dietas, consumo de taxis, móviles, internet, ordenadores, tabletas y, en algunos casos, personal de confianza, imagino que para que vele sus sueños. Y, al final del letargo, la garantía de una pensión máxima. Estoy seguro que, ni el mejor de los alucinógenos garantizaría esta visión.

¿Entiende usted ahora por qué ninguna de las mayorías absolutas que hemos tenido, tanto de un signo como de otro, ha querido eliminar el Senado? Efectivamente: ninguno está a salvo de ser, algún día, “desecho de tientas”.  


Donantes: Héroes Anónimos.

martes, 3 de noviembre de 2015
La donación de sangre constituye la máxima expresión de generosidad, altruismo y solidaridad. Donar sangre es compartir tu propia vida, pero también es el acto más idílico de egoísmo. Dar primero, para quizás recibir mañana. Porque ninguno de nosotros sabe en qué momento de la vida, podrá necesitar sangre. Y ¿por qué acordarnos de lo que pudimos hacer y no hicimos?
 
Como todos sabemos, cada día, decenas de pacientes en nuestros hospitales salvan su vida o recuperan su salud gracias a la transfusión de sangre y derivados. Actualmente, en la medicina moderna, los tratamientos de cáncer, la cirugía compleja, los accidentes de tráfico, los trasplantes de órganos, y un largo etcétera, serían imposibles sin transfusiones. Y detrás de todos estos avances médicos, se encuentran miles de donantes anónimos que hacen posible que muchos de nosotros aún tengamos esperanza.

Pero no debemos caer nunca en el conformismo de que ya hay suficiente. Pensar que los Bancos de Sangre tienen cubiertas sus necesidades, sería bajar imprudentemente la guardia. La donación no sólo es necesaria en las grandes catástrofes, que también, como así lo hemos visto y sufrido en nuestra historia reciente. Se hace más necesaria, si cabe, en el devenir diario. Basta darse una vuelta por nuestros Hospitales para observar la cantidad de pacientes enganchados a esas bolsas rojas llenas de vida. Por eso las campañas de captación de nuevos voluntarios se hacen imprescindibles. Concienciar en la donación, es apostar sin duda por el Club más exclusivo: el de los héroes anónimos, que con su generosa cuota roja y cálida, salvan a diario millones de vidas.



El pasado día 25 de octubre, el Obispo de Coria-Cáceres, proclamó al Santísimo Cristo de la Salud, ubicado en el Santuario de la Montaña, Patrón de la Hermandad de Donantes de Sangre “San Pedro de Alcántara” de Cáceres.

Confiamos que el Stmo. Cristo brindé su protección a quienes de forma anónima, heroica y desinteresada, entregan una parte de sí mismo a los demás, repartiendo salud a través de sus gotas solidarias de vida.

 

Primer paso

viernes, 23 de octubre de 2015
Qué mejor lugar, para iniciar esta nueva aventura de contador de cosas, que desde la Plaza Mayor, punto de enlace entre la muralla con el exterior y, en nuestro caso, foro de opinión que da título a esta sección.

 

 
Una Plaza Mayor, la nuestra, que como cualquiera otra de cualquier otro lugar, ha sido revestida para múltiples usos, en función de los caprichos y necesidades de la época: plaza de ferias, plaza del mercado, campo de justas y torneos, coso taurino, recinto deportivo, plaza de exposiciones... Una Plaza Mayor, la nuestra, que como cualquiera otra de cualquier otro lugar, ha sido testigo de multitud de sueños; de tratos, donde un apretón de manos era ley; preludio de noviazgos y casamientos; eje central de pasos perdidos, donde el viaje a ninguna parte te permitía ver y ser visto; lugar de reunión y concentración, de personas y cosas, incluso de manifestación; lugar de recibimientos, de encuentros y desencuentros; lugar de intercambio; punto de inicio de tantas y tantas cosas... Una plaza mayor, la nuestra, que como cualquiera otra de cualquier otro lugar, ha vivido momentos de jolgorio, de júbilo; y momentos de silencio, de desconsuelo, de tristeza -imposible olvidarte, Miguel Angel Blanco- donde las lágrimas sinceras de los que allí estuvimos, desembocaron en un único mar de esperanza, de blanca esperanza, con el deseo de que, esta sinrazón, fuera la última.

Una Plaza Mayor, la nuestra, que, cuál vedette con vocación de permanencia, ha sido sometida a varias intervenciones de estética con el fin de alcanzar, cuál fuente de vida, la dicha de la eterna juventud. Y, cuando parecía que, ¡por fin!..., ahora le niegan la luz, el agua y la frescura necesarias para seguir creciendo, para seguir siendo referente y, sobre todo, para demostrarle ese respeto que bien tiene ganado a lo largo de su historia.

Qué mejor lugar, por tanto, para dar el primer paso del camino que iniciamos, gracias a la deferencia del equipo del Diario Hoy.

Con mucho gusto nos vemos por la Plaza, por nuestra Plaza.


Así de claro y así de simple.

lunes, 20 de julio de 2015


Dicen mis amigos y conocidos que, últimamente, estoy más batallador, más guerrero que de costumbre. Quizás, no les falta razón.

Y es que, como cantaba Serrat: “...harto ya de estar harto, ya me canse...”.

Sí, me cansé, y mucho, de que se confundiera prudencia por cobardía; representatividad por otorgamiento; y lo políticamente correcto por sumisión.

Tal es el volumen de idiocia que nos rodea y una, casi nula, capacidad de discernimiento.

Por otro lado, estoy en un etapa de mi vida en la que nada espero, nada busco y nada me somete a determinada disciplina (todos sabrán entenderme). Y esto me permite ciertos privilegios, entre otros, el de utilizar mi libre pensamiento, con las únicas líneas rojas que me imponen el respeto y la educación recibidas.

Por todo ello, y acordándome de mi padre una vez más, creo llegado el momento de actuar conforme a los versos de uno de sus poetas favoritos, Ángel Marina, cuando decía: “...y es que no puedo callar por más tiempo mis sentires...”.

Así de claro y así de simple.

Jesús de la Humildad

domingo, 29 de marzo de 2015

 
Este sábado por la noche, tuve la ocasión de vivir un momento muy especial.

El Hermano Mayor de la Hermandad de Nuestro Padre, Jesús de la Humildad y María Santísima del Dulce Nombre, conjuntamente con el capataz del Paso, me cedieron el “llamador”, para que lo descargara por tercera vez procediendo a la “levantá” del Paso de Jesús.

Fui invitado a ello como Mayordomo de la Real Cofradía de Ntra. Sra. la Stma. Virgen de la Montaña, Madrina de la Bendición de la Imagen de María Santísima del Dulce Nombre y Esperanza.

Sirvan estas líneas, para agradecer a todos los componentes de la Hermandad de la Humildad, la deferencia que han tenido con la Cofradía de la Montaña: La invitación del Hermano Mayor; las palabras dedicadas por el capataz; el esfuerzo destacado de los costaleros, que quisieron juntar ambas Imágenes en el cielo; y el saludo y reconocimiento de los hermanos que escoltaban y daban luz a la Imagen.

A todos, muchas gracias.

El cuarto Mago de Oriente

jueves, 8 de enero de 2015
Podemos imaginarnos a Artabán (que así se llamaría el cuarto Rey) en el vigor sereno de la treintena, aplacados ya los ímpetus juveniles, cuando descubre, entre el alfabeto vertiginoso de la noche, la estrella que anuncia al Mesías.

 

 
Artabán es cetrino de piel, de rasgos ávidos y ojos muy oscuros, calcinados en el escrutinio celeste. Sobrevive en las soledades del monte Usiíta, donde se dedica a desentrañar los oráculos de Zoroastro que pregonaban el advenimiento de un Socorredor que “hará la existencia radiante, sin envejecimiento, inmortal, incorruptible, inmarcesible, eternamente próspera” (Himno Zamyad Yasht 19,89-93).

Artabán ya se dispone a seguir el itinerario de la estrella cuando, hasta la falda del monte Ushita, llegan emisarios de Melchor, Gaspar y Baltasar, sus amigos babilonios, citándolo en Borsippa, la ciudad sagrada del dios Nabu, en cuyo honor los antiguos habían erigido un zigurat de siete pisos, demolido por la insania de los medos.

Antes de partir a Borsippa, Artabán elige cuidadosamente las ofrendas que depositará a los pies del Socorredor: un diamante de la isla de Méroe, que repele los golpes del hierro y neutraliza los venenos; un pedazo de jaspe de Chipre, amuleto que infunde el don de la oratoria; y un rubí de las Sirtes, cuyo fulgor disipa las tinieblas del espíritu.

Artabán espolea su caballo, sin dejarlo abrevar en las afiladas aguas del Éufrates, y cabalga sin descanso hasta que, a las afueras de Borsippa, se tropieza con un hombre agonizante y desnudo. Se trata de un comerciante que ha sido desvalijado por unos ladrones y después vapuleado hasta la extenuación. Artabán lava con vino sus heridas y entablilla sus huesos tronzados. Cuando, horas más tarde, el viajero recupere la consciencia y confiese que los ladrones lo han desposeído de todos sus caudales, Artabán se apiadará de él y le regalará el diamante de Méroe que reservaba para el Socorredor.



 
Cuando llega a Barsippa, la noche ya desciende como un inmenso párpado acribillado de luciérnagas. Artabán sortea la sombra enhiesta de los obeliscos, el ruinoso desorden de los templos sin culto, y rodea las paredes del decrépito zigurat en cuyo interior podría haber anidado el Minotauro. En un zaguán descubre un pergamino con una inscripción todavía reciente: “Te hemos esperado en vano. No podemos dilatar más nuestro viaje. Síguenos a través del desierto. Que la estrella te guíe”.

Azuza su caballo, que responde con un resoplido de agonía: los espumarajos asomaban a sus belfos, y en su mirada se avecina la muerte. Artabán acaricia los ijares todavía humeantes de su montura y prosigue el camino a pie. El desierto, más infinito e intrincado que cualquier zigurat, acoge sus pasos y lo increpa con tormentas de arena que apuñalan su rostro y su fortaleza. Aunque las huellas de la comitiva de Melchor, Gaspar y Baltasar se han borrado, no extravía su rumbo, gracias al resplandor insomne de la estrella.

Cuando, andrajoso y famélico, llega a Belén de Judá, Artabán no encuentra señal alguna de los magos que le han precedido. En su lugar, se topa con la crueldad desatada de Herodes, que ha ordenado el exterminio de los varones recién nacidos, para combatir los augurios que lo asedian. Con innumerable espanto, Artabán contempla el exterminio de los inocentes, y se abalanza sobre un soldado que se dispone a saciar la sed de su espada en la sangre de un niño que aún no ha aprendido a llorar. A cambio del rubí que reservaba para el Socorredor, logra aplazar la furia del soldado, pero un capitán de Herodes lo sorprende en plena transacción, y ordena que lo encierren en las mazmorras del palacio de Jerusalén, donde Artabán padecerá una condena interminable de más de treinta años, millonaria de padecimientos que van apolillando su organismo y también su cordura.

 

 
En medio de las tinieblas de su encierro, aún acertará a escuchar rumores sobre un Galileo que sana a los enfermos y alivia los corazones atribulados. Confusamente, intuye que ese Galileo debe ser el Socorredor que un día remoto quiso honrar con sus regalos.

Artabán, agotando las últimas reservas de lucidez, escribe al procurador Poncio Pilatos, suplicando la redención de sus culpas. Cuando por fin le es otorgado el perdón, Artabán fatiga las tumultuosas calles de Jerusalén tambaleándose como un resucitado, con los ojos nublados de sol y los labios huérfanos de saliva. Una riada de gentes se dirige al Gólgota, para presenciar la crucifixión de un profeta que ha osado blasfemar contra Dios, según el veredicto del Sanedrín.

Artabán se deja arrastrar por la multitud, pero se detiene a recuperar el resuello en una plaza protegida de la inclemencia solar donde se está subastando como esclava a una doncella de cabellos de fuego, esbelta como el agua subterránea. Artabán, hondamente conmovido, escarba entre sus andrajos y se decide a comprar la libertad de la muchacha con el pedazo de jaspe que ha custodiado, durante más de treinta años, con la exigua esperanza de podérselo entregar algún día a ese escurridizo Socorredor responsable de su infortunio. La muchacha besa sus arrugas y sus labios ardidos de decrepitud, en señal de agradecimiento, cuando, de repente, la tierra tiembla y el velo del templo se rasga y los sepulcros se abren y una piedra golpea en su caída a Artabán, que entre las telarañas de la inconsciencia aún acierta a vislumbrar la figura de un hombre que aproximadamente tiene la misma edad que él tenía cuando, para su desgracia, abandonó las laderas del monte Ushita.

Artabán contempla las facciones pacíficas de aquel hombre, su mirada sufriente y sin embargo impávida, y escucha su voz descendiendo como un bálsamo: “Porque tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber, estuve desnudo y me vestiste, estuve enfermo y me curaste, me hicieron prisionero y me liberaste”. Artabán parpadea, perplejo o desmemoriado: “¿Cuándo hice yo esas cosas?”, pregunta, a punto de desfallecer, mientras se mira las manos vacías de rubíes y diamantes y pedazos de jaspe, como una cosecha esquilmada. La muerte ya le borra la respiración cuando el hombre de voz como un bálsamo le susurra: “Cuanto hiciste por hermanos, lo has hecho por mi”.

Y Artabán, el cuarto mago de Oriente, se fundió con las estrellas en cuyo escrutinio había calcinado la juventud.
 
 

 

Los leñadores

sábado, 25 de octubre de 2014


Dos hombres se dedicaron un día entero a cortar leña. Uno de ellos, trabajó sin detenerse a descansar, juntando una pila de leños bastante grande. El otro, trabajó durante períodos de 50 minutos, parándose a descansar. Al cabo del día, tenía una pila de leños mucho mayor que el primero.

- ¿Cómo pudiste cortar tanta leña? – le preguntó el hombre que trabajó sin descansar.

Esta fue su respuesta:

- Mientras descansaba, afilaba el hacha.




El libro de Urdangarín

domingo, 27 de julio de 2014

 
Un libro que se lee fácil, porque cada página te pide otra. Tal es el ardor guerrero que te acompaña y que necesita alimentarse de más y más información.

Si lo que cuenta este libro es cierto, y digo yo que algo habrá puesto que hay una investigación con imputación al medio, no deberían de existir paños calientes para nadie. Ni salvoconductos reales, totales o parciales.

La justicia es igual para todos, según manifestó en navidades el emérito. Pero para que esto sea así, no debemos conformarnos con decirlo, hay que ejercerlo sí o sí y, además, caiga quien caiga. En este caso, y dado la calidad de los personajes implicados, debe de ser más que nunca ejemplarizante.

Los presuntos sinvergüenzas que aparecen en el libro de Eduardo Inda deben pagar por sus fechorías, por su total impunidad, por su desprecio hacia el resto de ciudadanos y porque así lo dicta la conducta democrática que pregonamos, pero que en la gran mayoría de las veces, no ponemos en práctica, con el consiguiente cabreo del personal.

Es fácil descubrir como se van de rositas, la gran mayoría de personajes influyentes de este país, generalmente políticos sin escrúpulos, que han hecho de la corruptela su "modus vivendi". Unas, por incomprensible falta de pruebas, otras (las más) por la prescripción de los delitos imputados.

Qué casualidad, siempre están prescritos........., jeje.

Y llegados a este punto digo yo: ¿Por qué la justicia no utiliza con ellos los mismos medios, la misma agilidad y diligencia y el mismo afán, que utiliza con el resto de los mortales? ¿Acaso no deja de ser un robo (en román paladino) lo que los políticos llaman "errores administrativos" o "discrepancias contables" o, simplemente, "descuidos sin mala intención"?

Así nos va.