Pasado, presente y futuro. Realidad de todos los días.

Carta abierta

jueves, 9 de agosto de 2018

Estimados hermanos y devotos de la Virgen de la Montaña:


Acabamos de cerrar un nuevo ciclo dentro de la vida de la Real Cofradía de la Virgen de la Montaña. Un ciclo que, para mí, comenzó hace veinte años cuando me incorporé como Secretario de su Junta de Gobierno para culminar, en los últimos diez años, como Mayordomo de la misma. Veinte años a su servicio que han pasado como un sueño, porque no dejan de ser un instante, una gota de agua, en la larga historia de nuestra querida Cofradía.

Durante estos años, he vivido toda clase de experiencias, unas muy gratificantes, conmovedoras, emocionantes, inolvidables; algunas otras, algo más decepcionantes, sin duda, pero que superadas con enorme ilusión, he procurado olvidar rápidamente.

Con todo ello, no dejo de pensar que ha sido un inmenso orgullo, un altísimo honor, haber ejercido como máximo responsable de los destinos de la Real Cofradía y haber contribuido, como Mayordomo, a cumplir con el fin principal que nos marcan nuestros Estatutos Generales: “promover la mayor gloria de Dios y provecho espiritual de sus cofrades y fieles, por el fomento del culto público y devoción a la Santísima Virgen de la Montaña”. Esa era mi principal labor y espero, humildemente, haberla cumplido.
 

No pretendo en estas líneas haceros un balance de mi gestión al frente de la Cofradía, ese tema lo recogen ya las correspondientes Actas de Secretaría; mejor quiero que os quede el recuerdo de un hermano que creyó en un sueño y, para ello, derrochó ilusión, esfuerzo y tiempo, para intentar mantener y agrandar el legado histórico y patrimonial que de sus antecesores recibió.

Por ello estas líneas nunca pueden ser una despedida triste –no puede haber tristeza en la íntima satisfacción del deber cumplido–, más bien se trata de un adiós pleno de alegría y, sobre todo, lleno de agradecimiento. Un agradecimiento que, sin duda, es la memoria del corazón y que no puede permanecer en silencio, porque así no sirve absolutamente a nadie. Por ello, permitidme que comparta con vosotros y haga público, esa gratitud que guardo emocionado en mi corazón:


En primer lugar, a los hermanos de la Real Cofradía que me dieron su confianza, en dos ocasiones, para ser Mayordomo. Gracias por vuestro apoyo, por vuestro respeto, por vuestros ánimos, también por vuestras críticas –cuando éstas han sido fundadas–, ya que las mismas nos hacían aprender y engrandecernos. Pido sinceras disculpas por mis errores –que como humano debo de haber cometido– y a todos aquellos que hayan podido sentirse disgustados u ofendidos por alguna de mis decisiones o de mi forma de proceder. Nunca fue mi intención hacer daño a nadie, os lo aseguro, al menos conscientemente. Por eso os pido también vuestra benevolencia, porque sólo busqué lo que entendí era mejor para la Real Cofradía.

Gracias a mis queridos Antonio Fdez. Borrella y Joaquín Álvarez, y al resto de compañeros de Junta de Gobierno, a todos sin excepción, porque sin vuestra entrega, capacidad e ilusión, no hubiera sido posible todo lo realizado. Gracias por vuestra amistad, vuestra paciencia, vuestro tiempo y, sobre todo, por vuestro amor a la Santísima Virgen.

Mi agradecimiento eterno al Excmo. y Rvdmo. Sr. Don Francisco Cerro Chaves, Obispo de la Diócesis de Coria-Cáceres, en quien siempre encontré comprensión, aliento, confianza y mediación para atender las necesidades de la Real Cofradía de la Virgen de la Montaña.

Gracias, a Don Florentino y a Don José María, por tantos años de dedicación y entrega, que sin duda han ayudado a enriquecer la vida espiritual del Santuario.

Mi agradecimiento a las Camareras, Pilar, Julita, y al Grupo de Ornato encabezados por Pilar y Martina. Vuestra desinteresada dedicación tendrá su recompensa un día y mi reconocimiento siempre.

Mi reconocimiento a los empleados de la Real Cofradía, Cristina, Charo, Luis, Ramón..., por vuestro trabajo y desvelos, más allá de la mera retribución económica.

Mi agradecimiento al Cabildo Catedralicio y a todos los Pregoneros, Sacerdotes y Predicadores del Novenario, que se han distinguido por dar mayor solemnidad y esplendor a nuestros Actos, especialmente los de culto.



Gracias a todos los que han estado siempre dispuestos a colaborar con la Junta de Gobierno, formando Comisiones o Asesorando nuestro quehacer, a sabiendas que su trabajo y esfuerzo contribuía al engrandecimiento de la Cofradía. Mi especial reconocimiento a aquellos hermanos que, dando un paso al frente, se ponen a disposición de la misma, sin esperar a que le llamen, sin esperar nada a cambio, con el único y sincero propósito de colaborar y de aportar su granito de arena a este proyecto común que se llama Cofradía de la Virgen de la Montaña.

Mi agradecimiento a las Comunidades de Religiosas: Clarisas, Jerónimas..., que colaboraron en nuestras restauraciones o en nuestros eventos solidarios.

Gracias por todas las donaciones recibidas y ofrecidas a la Virgen de la Montaña como prenda de amor filial. De las más lujosas a las más modestas. De los mantos y tocas preciosamente elaborados a los más sencillos versos escritos en un trozo de papel cuadriculado. Gracias a los que entregaron donativos y a los que nos donaron el trabajo de sus manos. En todas ellas va el mismo cariño y la misma fe.

Gracias a las Cofradías cacereñas, a las que siempre hemos abierto brazos y manos en prueba de fraternidad. Especialmente a las que nos hicieron Madrina de sus Titulares Marianas: Dulce Nombre, Estrella y Rosario.
 

Mi reconocimiento a las Instituciones públicas y privadas por su colaboración. A los medios de comunicación, a los poetas, cantores y escritores y a cuántos nos ayudaron, y ayudan, a difundir nuestro mensaje y ponen voz a la devoción de todo un pueblo. En definitiva, mi agradecimiento sincero, cordial y sin doblez alguna a todos aquellos que bajo el denominador común de devotos de la Virgen de la Montaña, regalan su apoyo e infunden ánimos a esta Real Cofradía. Una Cofradía que nació hace 383 años y que hoy se mantiene debido al amor de una ciudad, Cáceres, que se enloquece de júbilo por su Patrona y cuyos hijos, nacen, viven y mueren agarrados, fuertemente, al Manto de la Virgen de la Montaña.

Mi eterno agradecimiento a mis padres, que me inculcaron este apasionado amor que siento por Nuestra Virgen de la Montaña. Y a mi familia por su tiempo, su paciencia y apoyo. Y a las familias de cuántos han dedicado y dedican su tiempo a trabajar por esta Real Cofradía. Sin ellos, que comparten nuestros éxitos y alegrías, nuestras preocupaciones y pesares, nada sería posible.


Mi recuerdo para todos los cofrades que se nos fueron y que hoy descansan bajo el Manto protector de la Virgen de la Montaña. Especialmente para aquellos que, sin duda alguna, se convirtieron en Angelotes de la Virgen para seguir prestándome su ayuda, mis queridos José María Belloso y José Maria Romero.

Mi mejores deseos de éxito para el nuevo Mayordomo y su Junta de Gobierno, a la que ruego le prestéis todo vuestro apoyo y colaboración a fin de que nuestra Cofradía siga siendo ese importante referente.

Y mis últimas palabras, para Ella, para Nuestra queridísima Virgen de la Montaña, ante cuya amable sonrisa, su atrayente mirada y su Santo Nombre, sólo me queda callar.


 Que Ella nos bendiga a todos.

Joaquín Manuel Floriano Gómez.
Mayordomo (2008-2018)


Turismo Religioso

miércoles, 25 de julio de 2018
Que el “Turismo es un gran invento”, ya lo dijo Pedro Lazaga en su película rodada en 1968. Que es una de nuestras principales fuentes de riqueza, si no la que más, lo dice la Organización Mundial del Turismo, Turespaña y el INE, al cifrar en más de 82 millones de turistas los llegados en 2017; lo dice el hecho de generar 2,5 millones de empleos directos, además de otros muchos indirectos; y lo dice el hecho de representar más del 11% del PIB español.


Si entendemos como turismo, el conjunto de actividades que realizan las personas durante sus viajes a lugares distintos de su contexto habitual, con propósitos de ocio, negocios u otros motivos.  Y si damos por hecho que cada vez viajamos más y que ello nos lleva a buscar nuevas formas de ocio, nuevas experiencias y quizás nuevos conocimientos, podremos llegar a entender que se haga necesaria una mayor diversificación de la oferta turística, que cubra las necesidades de unos y de otros y que pueda servir de sustituto al típico de sol y playa.

Y así, además del citado, nos encontramos con el turismo rural, de montaña, fluvial, de crucero, histórico-artístico, arqueológico, cultural, científico, de descanso, de ecoturismo, ornitológico, de negocios, congresual, deportivo, familiar, de aventura, folclórico, comercial, de nieve, seniors, termal, lúdico-festivo, étnico, LGTB, de Singles, de salud, literario, gastronómico, musical, de ayuda humanitaria, de lujo, de caza, naturista, espiritual, cinematográfico y, por supuesto, el turismo religioso.

En este tipo de turismo, destacan las romerías y peregrinaciones, que los fieles realizan a lugares considerados santos o con alto valor espiritual: Santuarios, Monasterios o Templos con valor histórico. Así como los recorridos por Fiestas Populares donde la tradición y la piedad popular se encuentran fuertemente arraigadas y que crean un sin fin de expresiones de fervor y arte religioso únicos.

Para conocimiento general, hay una tendencia cada vez mayor a este tipo de viajes, existiendo en la actualidad agencias turísticas especializadas en este sector.

La declaración de Fiesta de Interés Turístico Regional para la Bajada y el Novenario de la Virgen de la Montaña contribuirá, sin duda alguna, a fortalecer este tipo de turismo en la ciudad. Y, por ello, debemos felicitarnos.

 


Derechos y Refugiados

miércoles, 20 de junio de 2018

Como es sabido, los españoles tenemos una serie de derechos constitucionales, llamados así porque vienen recogidos en nuestra Constitución. Dentro de ellos, destacan los derechos fundamentales, considerados esenciales en el sistema político que la Constitución funda y que están especialmente vinculados a la dignidad de la persona humana.



En mi modesta opinión, podríamos destacar dentro de estos últimos, dos de ellos y considerarlos fundamentalísimos, toda vez que, sin los cuales, el resto de derechos carecerían prácticamente de sentido. A saber, y por este orden, el derecho a la vida y el derecho a la libertad.

En cualquier caso, forman parte de los derechos humanos, definidos como las facultades relativas a bienes primarios o básicos de las que gozan todas las personas por el simple hecho de su condición humana. Estos derechos, son inherentes a todos los seres humanos, sin distinción alguna de nacionalidad, lugar de residencia, sexo, origen nacional o étnico, color, religión, lengua o cualquier otra condición. Y, además, son irrevocables, inalienables, intransmisibles e irrenunciables.

Hoy, 20 de junio, se celebra el Día Mundial del Refugiado, es decir, de aquel ser humano que tiene fundados temores de ser perseguido por motivos de su raza, su religión, su nacionalidad o su pertenencia a un determinado grupo social, que no puede o no quiere regresar al país donde antes tenía su residencia habitual. No son inmigrantes, ni turistas, ni viajeros. Son personas que han debido abandonar su empleo, su familia, sus posesiones, sus sueños y todo lo que implica sentido de pertenencia y arraigo hacia su lugar, con el objetivo de salvar sus vidas, por culta de conflictos armados, conflictos étnicos, desastres naturales, persecución política o la violación sistemática de los derechos humanos.

Un refugiado es un ser humano que, como tal, debe ser valorado, respetado y dignificado, porque no deja de ser una víctima que, con la voluntad de sobrevivir y reconstruir su vida, se permite empezar de nuevo en otro lugar.

"La protección de los refugiados no es solo una cuestión de solidaridad o de generosidad, sino también una obligación amparada bajo las leyes internacionales".
 
Otra cosa, es la utilización política de los mismos.
 
 
 



¡Estamos de... colores!

sábado, 26 de mayo de 2018
¡Corren malos tiempos para la lírica! Diría, sin duda, un buen conocido. ¡Qué coño, que estamos en pre-Feria! Diría otro menos reflexivo. El caso es que, entre unos y otros: azules, rojos, morados o naranjas, nos tienen bien entretenidos y, lo que me temo es peor, nos tendrán distraídos durante un buen tiempo.
Al parecer, han cogido a otro u otros destacados de los azules con las manos en la masa, o haciendo lo que no debían que lo mismo da. Y ya van.... Pero, era de esperar, cuando no se atajan con contundencia estas cosas. Dejarlas pasar, encubrirlas, distraerlas con las cosas de los otros, o negarlas hasta las últimas consecuencias, o incluso hasta que ya la evidencia se nos hace insoportable, no era, ni es en ningún caso, la mejor solución. De momento, por estos pagos, estamos libres de estos pelotazos, cosa que agradecemos y que esperamos continúe.

La “sorpresa” de las primarias de los del color rojo, parecen reflejar que hay un sector que no comparte esa unidad o cierre de filas que preconizaban. Máxime, cuando uno de los candidatos, el de la ciudadanía, que no del partido, renunciaba a presentar candidatura. No obstante, y por lo que se oye, la tal sorpresa apenas dejará estela.

En cuanto al sector morado, más de lo mismo: “una cosa es predicar y otra dar trigo”. Y ya sabemos que mientras haya corderos, habrá lobos; y mientras haya bobos, habrá listos. Por lo que no precisan más comentario, pues ellos solitos se van descubriendo.

Los aires naranjas también nos llegan revueltos: “dimisiones, cataduras morales difíciles de asumir, traiciones, discrepancias, acumulaciones de poder, pagadores y beneficiados de la cosa”, y varios etcéteras más que en nada benefician y que vienen a demostrar, una vez más, que una cosa es Madrid y otra las provincias.

En fin, parece que la primavera la sangre altera y... así estamos, de... colores.
 
 
 

¡Aúpa Tuna!

jueves, 24 de mayo de 2018
De forma simplificada, “La Tuna”, podría describirse como aquél grupo de jóvenes estudiantes que, vistiendo trajes de corte antiguo y pintoresco, se dedican a cantar y tañer instrumentos para divertirse y allegar algo de dinero a sus bolsas, llevando un estilo de vida guasón y apicarado. No obstante, es una de las instituciones universitarias más antiguas de la historia. Sus inicios se vinculan al de las Universidades de Palencia (1208) y Salamanca (1220). Y su origen, pudiera asociarse a los continuadores de la tradición “goliarda” (clérigos vagabundos y estudiantes pobres pícaros que proliferaron en Europa con el auge de la vida urbana y el surgimiento de las universidades) o a los herederos de los antiguos “sopistas” (estudiantes universitarios sin recursos económicos que rondaban bares y tabernas entregando su música y simpatía a cambio de un humilde plato llamado “sopa boba”; y que tan bien fueran descritos en las partidas del Rey Alfonso X el Sabio, diciendo: “Esos escolares que trovan y tañen instrumentos para haber mantenencia”). Sea cual fuere dicho origen, dejarán con el tiempo una huella, reflejada ya en el “Siglo de Oro”, como estereotipo del estudiante de carácter alegre y pícaro que también se servía de sus habilidades musicales para enamorar a las doncellas que pretendían, quedando constancia de ello, en la primera referencia escrita que hay sobre las tunas, custodiada en el archivo de la Universidad de Lérida.


 
En nuestra ciudad, debemos de esperar hasta el curso académico 1961/1962 cuando, bajo la dirección del maestro Manuel Pablos, con traje y formato musical de estudiantina, se funda la Tuna de Magisterio de Cáceres, siendo su Madrina la Duquesa de Alba.

Algunos de sus miembros, ya cuarentunos, a pesar del devenir de los años, siguen en esencia siendo doctores en galanteos, licenciados en picardías y bachilleres en endiabladas artes. Y de ello puede dar fe el paso de la Virgen de la Montaña por la Plaza del Duque, también llamada ya el Rincón de la Tuna.

En la pasada Bajada, me entregasteis una placa que reza: “Tu entusiasmo es el mejor legado y el mayor ejemplo a seguir para todos tus hermanos”. Solo puedo deciros: Gracias, mil gracias. Ese entusiasmo, lo aprendí de vosotros.
 


Primavera cacereña

sábado, 7 de abril de 2018

La primavera se identifica con el tiempo en que todo se halla en su mayor vigor, frescura y hermosura. Es sinónimo de vida, de juventud, de energía, de naturaleza, de alegría, de sol, de luz y de color. Es tiempo de ilusiones, de inspiración, de renovadas esperanzas, de devociones, de germinación de semillas y de buenos deseos. Tiempo, también, de equilibrios y el mejor momento para renacer desde adentro para ascender en función de nuestro desarrollo espiritual. Es tiempo de festejos, de celebraciones... y, por lo que a nosotros los cacereños nos toca, la estación del año que más y mejor se identifica con nuestra querida ciudad.

 


Coincidiendo con su llegada, Cáceres se reviste de primavera para disfrutar de su Semana Santa y de esa maravillosa novedad de Pasión viviente que, sin duda alguna, ha dejado una importante huella y grandes expectativas de futuro. Y, sin solución de continuidad, se prepara para encarar un nutrido grupo de actividades que se desarrollarán hasta la llegada del solsticio de verano. Actividades enfocadas desde la diversidad, condición ésta indispensable para poder llegar a todos los gustos.

Extregusta y su gran participación; San Jorge y su programado y largo fin de semana de festejos; la  Feria del Libro, donde cada vez se presentan más novedades y, afortunadamente, se venden más ejemplares; La Bajada y el Novenario de la Virgen de la Montaña, con un amplio y variado programa de actividades; nuestro afamado Womad, y su apuesta por ir recuperando la calidad perdida; nuestra Feria de San Fernando, con pre-feria incluida; El Teatro Clásico, repartido entre más escenarios y que busca no quedarse atrás en el ranking nacional; y la propia programación del Gran Teatro, con espectáculos para todos los públicos.

Actividades pues gastronómicas, culturales, religiosas, musicales, etc., que no deben buscar rellenar solamente un espacio en el calendario. Cáceres, merece ser referente artístico y cultural, como ciudad Patrimonio de la Humanidad que es. Sólo así, atraeremos más turismo, sólo así, llenaremos nuestra ciudad de vida. De esa vida fresca, alegre, llena de luz y color, a la que nos invita la primavera.
 

 

Trezidavomartiofobia

jueves, 15 de marzo de 2018
Palabro por el que se conoce a una de esas fobias raras de las personas y que consiste en tener auténtico pavor, verdadero miedo irracional, al fatídico Martes 13. Afecta a quienes piensan que realmente es un día que trae mala suerte y temen todo lo que tenga que ver con él. Dichas personas presentan una patología que debe ser tratada por especialistas, toda vez que llegado el fatídico día, presentan síntomas muy específicos como ansiedad, depresión, estrés, miedo e inseguridad
 
En ningún caso, deben de confundirse con los simples supersticiosos, quienes intentan justificar, o echar las culpas, de todo lo malo que pueda ocurrir, a ese señalado día.


Para desgracia de los trezidavomartiofóbicos, en 2018 tendremos tres martes 13, el pasado de febrero, la jornada de hoy y el que sufrirán en el mes de noviembre.
 
Pero, ¿de dónde viene ese temor al martes 13?

Por un lado el 13 es un número al que se le otorga mala suerte desde la antigüedad pues, trece eran los comensales en la Última Cena de Jesucristo; en la Cábala judía se enumeran 13 espíritus malignos; en el Apocalipsis el anticristo llega en el capítulo 13; en el Tarot la carta que se asocia a la muerte tiene el número trece; se dice que un martes 13 se produjo la llamada confusión de lenguas en la Torre de Babel ocasionando la mayor desgracia de la historia de la humanidad, haciendo imposible la comunicación; la caída en 1453 del Imperio Romano en Constantinopla, se asoció a un eclipse lunar que tuvo lugar un martes 13; y un día 13 de octubre tuvo lugar la eliminación de la Orden de los Templarios.

Por otro lado, el estigma del martes proviene del planeta Marte y del Dios de la Guerra en la mitología romana y que, durante la Edad Media, se asoció al maléfico. Por lo que la unión de martes y el número 13 supone la acumulación de grandes desgacias, pues se considera amparado y regido por el planeta rojo, el planeta de la sangre, la destrucción y la violencia.

Para los no supersticiosos, el martes trece es un día más que sigue al lunes doce y que antecede al miércoles catorce. No obstante, y por si acaso, toquemos madera, que hay demasiadas sombras negras sueltas por la calle.