En ningún caso, deben de confundirse con los simples supersticiosos, quienes intentan justificar, o echar las culpas, de todo lo malo que pueda ocurrir, a ese señalado día.
Pero, ¿de dónde viene ese temor al martes 13?
Por un lado el 13 es un número al que se le otorga mala suerte desde la antigüedad pues, trece eran los comensales en la Última Cena de Jesucristo; en la Cábala judía se enumeran 13 espíritus malignos; en el Apocalipsis el anticristo llega en el capítulo 13; en el Tarot la carta que se asocia a la muerte tiene el número trece; se dice que un martes 13 se produjo la llamada confusión de lenguas en la Torre de Babel ocasionando la mayor desgracia de la historia de la humanidad, haciendo imposible la comunicación; la caída en 1453 del Imperio Romano en Constantinopla, se asoció a un eclipse lunar que tuvo lugar un martes 13; y un día 13 de octubre tuvo lugar la eliminación de la Orden de los Templarios.
Por otro lado, el estigma del martes proviene del planeta Marte y del Dios de la Guerra en la mitología romana y que, durante la Edad Media, se asoció al maléfico. Por lo que la unión de martes y el número 13 supone la acumulación de grandes desgacias, pues se considera amparado y regido por el planeta rojo, el planeta de la sangre, la destrucción y la violencia.
Para los no supersticiosos, el martes trece es un día más que sigue al lunes doce y que antecede al miércoles catorce. No obstante, y por si acaso, toquemos madera, que hay demasiadas sombras negras sueltas por la calle.

















