No es difícil manejar una pistola; lo difícil es manejar un azadón para labrar la tierra. Ni es difícil robar a un semejante; lo es madrugar cada día para llegar al trabajo. Ni quemar contenedores; lo es retirar la basura cada noche.
No es difícil encerrarse en la universidad para protestar por algo; lo es encerrarse media vida hasta sacar una carrera. Ni rociar con gasolina un coche; lo es llenar el depósito de gasolina. Ni arrancar un adoquín para usarlo como arma; lo es ser un magnífico albañil que pavimente la calle. Ni es difícil herir a una persona; lo es atender a los heridos. Ni destrozar el escaparate de un comercio; lo es arriesgar tu patrimonio para crear ese comercio y dar trabajo a tus vecinos. Ni forzar la cerradura para vivir en la casa de otro; lo es pagar una hipoteca. Ni insultar a quien no opina como tú; lo es pensar que, tal vez, puedas ser tú quien se equivoca. Ni exigir que no te impidan hablar; lo es saber cuándo procede el silencio. Ni exigir nuevos derechos; lo es cumplir con los deberes. Y no es difícil pedir más libertad cuando ya se tiene la libertad de pedirla. Lo difícil fue conseguir la libertad cuando la libertad no estaba.
Y algún día —ya lo veréis— seremos nosotros los alzados. Nosotros. Los sumisos. Los callados. Los pagafantas. Los madrugadores. Los mansos. Los que queremos la paz. Los de las dificultades diarias. Los que sostenemos la Hacienda Pública. Los que no vivimos de enredar. Los que no vivimos de enfrentar. Los que somos lo que somos gracias a nuestros mayores. Los del esfuerzo personal. Los silenciosos.
Nosotros tomaremos las calles algún día. Y entonces, vosotros no seréis nada.

Me gustó mucho. Lindo día..
ResponderEliminarMuy amable, muchas gracias.
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Encontrará buenos artículos.
Buen día también para usted.