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Cambalache siglo XXI

Pasado, presente y futuro. Realidad de todos los días.

Amistad Ordinal

domingo, 25 de enero de 2026

Hay amistades que se rompen por una herencia y otras que se deterioran por una hoja de Excel. Las primeras suelen acabar en silencios familiares; las segundas, en ruedas de prensa. Aristóteles, que desconfiaba de las pasiones desordenadas y de las cuentas mal explicadas, habría encontrado en el actual reparto financiero entre Comunidades Autónomas un laboratorio perfecto para su teoría de la amistad aplicada al poder.

 


El Gobierno propone un sistema basado en la ordinalidad, palabra solemne que viene a decir que quien más pone, más recibe. En abstracto suena razonable. En concreto, no tanto. Porque si la amistad, decía el filósofo griego, consiste en querer el bien del otro, cuesta entender cómo ese bien puede repartirse igual cuando algunos parten siempre desde abajo. Extremadura, que aporta poco porque puede poco, queda condenada a recibir poco porque aporta poco. La solidaridad territorial, esa vieja amistad cívica entre regiones, desaparece. Alguien ha decidido prescindir de ella, en nombre de una justicia aritmética que siempre sonríe a los mismos.

Según el propio Junqueras, artífice del reparto, “es un buen modelo en el que nadie pierde y en el que todo el mundo gana”. Y lo dice de forma reiterada, como si así tuviera propiedades curativas. Pero la experiencia enseña que cuando hay que insistir mucho en que todos ganan, suele ser porque alguien ya está perdiendo.

En medio del debate aparece la figura del amigo solícito, ese que asegura que todo va bien. Un diputado socialista extremeño en el Congreso sostiene que la región gana con el nuevo reparto. Lo dice con entusiasmo y disciplina, virtudes muy apreciadas cuando se vive cerca del pesebre institucional. Frente a él, otros dirigentes del mismo partido, con menos necesidad de aplauso interno y más conciencia de territorio, advierten de lo contrario: Extremadura pierde. Se trata de una discrepancia vital entre quienes viven cómodamente en el ecosistema institucional y quienes ya no necesitan la política para seguir viviendo. Los primeros aplauden; los segundos escuchan el enfado silencioso de quienes sienten que se les pide lealtad mientras se les recorta el futuro.

 


Aristóteles distinguía entre amistades de utilidad y amistades de carácter. Las primeras funcionan mientras convienen. Las segundas, cuando hay respeto mutuo. En esta negociación, Cataluña aparece como el amigo fuerte que impone las reglas, poco dado a la solidaridad y cuyo principal interlocutor, Oriol Junqueras, nunca ha destacado por su afecto hacia Extremadura ni hacia los extremeños, retratados desde su entorno como lastre o como periferia prescindible. Con ese antecedente se hace muy difícil construir amistad con quien te tolera, pero no te estima.

La paradoja es evidente: se invoca la igualdad mientras se consolida la desigualdad; se habla de cohesión mientras se premia al más fuerte; se pide lealtad mientras se reparte según conveniencia. Al final, Aristóteles vuelve a tener razón. Sin reciprocidad ni decencia moral, no hay amistad política, solo contabilidad. Y las cuentas, por sí solas, nunca han construido una amistad duradera ni un proyecto común.

@Derechos reservados. 


 

Después de Reyes

domingo, 11 de enero de 2026

Una vez más los vi pasar. Imposible perdérselo. Podrán cambiar las fisonomías, pero no la magia; podrán cambiar los deseos, pero no la ilusión. Los Reyes Magos volvieron a recorrer las calles y, un año más, el tiempo pareció concedernos una tregua. Una pausa necesaria para recordar que todavía existen espacios donde la esperanza se permite levantar la voz y hacerse visible.



Fue la noche más mágica y misteriosa del año. Esa en la que los corazones laten con un ritmo distinto porque con ella llegan la ilusión, la sorpresa y los sueños que seguimos confiando a Sus Majestades, aun sabiendo que no siempre se cumplen. Una fe que resiste al desgaste de los años. Una noche que nos devuelve, aunque solo sea durante unas horas, a ese territorio íntimo donde nos reconciliamos con la infancia, por más que el tiempo se empeñe en alejarnos de ella.

Con ánimo renovado y mirada expectante, los vi pasar casi desde el mismo lugar de siempre. Llegaron radiantes, poderosos, envueltos en luces, música y emoción compartida. Repartieron sonrisas, miradas cómplices y saludos espontáneos, endulzando con pequeñas gotas de cariño el clamor de todos los presentes. Por unas horas, desaparecieron las prisas, las diferencias y ese ruido constante que suele acompañarnos el resto del año.

Como tantos otros años, les entregué mis deseos. Lo hice con emoción contenida y alguna lágrima inevitable, porque uno no dejará de pedir mientras conserve la capacidad de creer y esperar que el mundo todavía puede ser un lugar un poco mejor.

A ti, querido Melchor, portador del todopoderoso oro, te pedí que los recursos llegaran a todos los necesitados. Que no existiera un solo niño sobre la faz de la tierra viviendo en la calle, atemorizado, explotado, con hambre, con sed o descalzo. Que tu presente no se malgastara en destrucción, sino en creación, dignidad y nuevas oportunidades. Y que el poder se ejerciera con sabiduría y justicia, desterrando la soberbia, la sinrazón y el egoísmo.

A ti, queridísimo Gaspar, portador del fragante incienso, te pedí que encendieras de amor los corazones más endurecidos. Que desapareciera el maltrato, en cualquiera de sus crueles direcciones. Que aromatizaras de felicidad las relaciones fraternas. Que nuestros mayores recuperaran el lugar que, sin duda, merecen y que perfumaras de salud y esperanza a quienes luchan contra la enfermedad.

Y a ti, respetado Baltasar, portador de la mirra, te pedí que devolvieras al mal llamado “Dios Hombre” el sentido de humanidad. Que valores como el respeto, el esfuerzo, la dignidad, la justicia, la igualdad, la tolerancia, la solidaridad y la generosidad volvieran a presidir nuestras vidas.

Sé que es mucho y que no son regalos fáciles. Pero la magia nunca fue cómoda ni discreta. Siempre exige creer cuando ya parece tarde. Y quizá de eso se trate la Noche de Reyes, incluso después de haber pasado: de no renunciar a pedir un mundo mejor y de no olvidar que el milagro siempre empieza por nosotros.

 


 

El Picapedrero

martes, 6 de enero de 2026

Hoy, día de la festividad de Reyes, ¿qué mejor que un bello cuento? Espero que sirva de reflexión.


Había una vez hace muchos, muchos años, un reino muy bonito donde la gente era muy feliz.

Los Reyes vivían en un castillo de piedra muy grande que estaba junto a un bosque de olmos y a un lago de tranquilas aguas azules dónde se podía pescar y pasear en barca. Al oeste había una gran montaña.

La hija de los Reyes se llamaba Teresa y era la Princesa de este cuento. 




La Princesa Teresa salía todos los días a dar un paseo por los alrededores del castillo. Un día conoció a un picapedrero llamado Pedro que trabajaba en la cantera que estaba en la falda de la montaña.

Teresa y Pedro se enamoraron, se prometieron amor eterno y decidieron casarse.

Pero cuando el Rey se enteró que su hija quería casarse con Pedro se enfadó muchísimo y le dijo a la Princesa:

- ¡Mi hija no puede casarse con un simple picapedrero! Una princesa como tú debería casarse con alguien muy poderoso, ¡con la persona más poderosa de la Tierra!.

Entonces el rey mandó llamar a todos los sabios de su reino y les pidió que estudiaran quién era el más poderoso del Mundo. Los sabios se encerraron en una habitación del castillo durante siete días y siete noches y pensaron y pensaron hasta que descubrieron quién era la persona más poderosa del Universo.

- Majestad, le dijo el sabio más anciano al Rey, el Consejo de sabios se ha reunido durante siete días y siete noches y ha llegado a la conclusión que el más poderoso del Universo es el Sol, porque con sus rayos nos da luz y calienta toda la tierra para que podamos vivir.
Dijo el rey:

- Tenéis razón parece que el Sol es el ser más poderoso.

Y ordenó con voz potente:

- ¡Que venga el Sol!

Mandaron llamar al Sol y el rey le dijo:

- Sol, te he mandado llamar porque me han dicho que tú eres la persona más poderosa de la Tierra y quiero que te cases con mi hija la Princesa Teresa.

Entonces el Sol contestó:

- Majestad muchas gracias por tu ofrecimiento, sería para mí un honor casarme con tu hija, pero hay alguien que es más poderoso que yo.

Y dijo el Rey:

- ¿Quién es más poderoso que el Sol?

- La Nube, contestó el Sol, porque cuando se pone delante no deja pasar mis rayos.
Entonces dijo el Rey:

- ¡Que venga la Nube!

Cuando llegó la Nube el Rey le dijo:

- Nube, te he mandado llamar porque me han dicho que tú eres la persona más poderosa de la Tierra y quiero que te cases con mi hija la Princesa Teresa.

Y la Nube le contestó:

- Majestad muchas gracias por tu ofrecimiento, sería para mí un honor casarme con la Princesa, pero hay alguien que es más poderoso que yo.

Y dijo el Rey:

- ¿Quién es más poderoso que la Nube?

- El Viento, contestó la Nube, porque cuando se pone a soplar me mueve con facilidad de un sitio para otro.

Entonces dijo el Rey:

- ¡Que venga el Viento!

Cuando llegó el Viento el Rey le dijo:

- Viento, te he mandado llamar porque me han dicho que tú eres la persona más poderosa de la Tierra y quiero que te cases con mi hija la Princesa Teresa.

Y el Viento le contestó:

- Majestad muchas gracias por tu ofrecimiento, sería para mí un honor casarme con tu hija, pero hay alguien que es más poderoso que yo.

Y dijo el Rey:

- ¿Quién es más poderoso que el Viento?

- La Montaña, contestó el Viento, porque aunque sople con todas mis fuerzas no puedo mover ni un centímetro a la poderosa Montaña.

Entonces dijo el Rey:

- ¡Que venga la Montaña!

Pero la Montaña no podía moverse, así que el Rey tuvo que ir a la Montaña. Y le dijo el Rey:

- Montaña, he venido hasta aquí porque me han dicho que tú eres la persona más poderosa de la Tierra y quiero que te cases con mi hija la Princesa Teresa.

Y la Montaña le contestó:

- Majestad muchas gracias por tu ofrecimiento, sería para mí un honor casarme con tu hija pero hay alguien que es más poderoso que yo.

Y dijo el Rey:

- ¿Quién puede ser más poderoso que la Montaña?

- ¡El picapedrero!, contestó la Montaña, porque todos los días me arranca un trocito de mi cuerpo para hacer piedras.

Entonces el Rey comprendió que todas las personas, aunque parezcan seres insignificantes, son importantes y permitió a su hija que se casara con el picapedrero Pedro.

Y fueron felices y comieron perdices. Y colorín colorado este cuento se ha acabado. 


Feliz día de Reyes

 
¡Ay! Los vientos, tan aciagos.
¡Quién diría que otro día,
por esta tierra baldía
pasaron lentos, los Magos!

Feliz día de Reyes para todos.


Santos Inocentes

domingo, 28 de diciembre de 2025

Hoy celebramos el día de los Santos Inocentes. La conmemoración de los hechos sucedidos a principios de la Era Cristiana, supongo conocidos por todos, y protagonizados, según se recoge en el relato bíblico del Evangelio de San Mateo, por Herodes I el Grande.

 
Es cierto que puede haber dudas sobre la veracidad de los hechos, (ningún historiador de la época los menciona) en base al antiguo principio “testis unus testis nullus”, o lo que es lo mismo: “un sólo testimonio no sirve”; y que, incluso, se hubiera exagerado sobre el número real de inocentes, teniendo en cuenta la población existente en aquella época, en la pequeña localidad de Belén. En cualquier caso, estaríamos ante un pasaje cargado de simbolismo. Y, si se quiere, ante una alegoría de la mesianidad regia de Jesús a la que se opondrían los poderes terrenales.

Desgraciadamente, la cruda realidad se impone y se encarga de superar con creces cualquier supuesta “ficción”, multiplicando exponencialmente sus trágicas consecuencias. Hoy, siguen existiendo Herodes modernos (en mayor proporción, si cabe) empeñados en sesgar el futuro de niños y jóvenes. Desalmados Herodes contemporáneos, ávidos de poder, que impiden que para otros brille la estrella de la esperanza. Y siguen existiendo multitud de Santos Inocentes que sufren las consecuencias del mal: bebés, objeto de mercado; niños convertidos en escudos humanos o reclutados como soldados en guerras inútiles e interminables; Santos Inocentes sometidos a esclavitud sexual y laboral, víctimas de maltratos físicos y emocionales. Santos Inocentes a quienes la vida borró la sonrisa de su cara, cambiándola por llanto, por dolor, por miedo. También por muerte. Santos Inocentes que privados de sus propios sueños, son obligados a emprender un viaje, su viaje, a ninguna parte.
 
Esta es la fiesta que deberíamos de celebrar. Reconocer el gran fallo moral de nuestro tiempo, nuestra falta de humanidad. Y gritar por ellos. Y darles por fin voz y esperanza, a esos benditos y “reales” Santos Inocentes.

 



El voto que bota

sábado, 27 de diciembre de 2025
Hay palabras que, cuando se analizan de cerca, explican mejor una elección que cien tertulias. Votar y Botar son ejemplos de ello. El Diccionario de la Lengua Española, ofrece varias acepciones que conviene releer después de pasar por la urna.
 

Según la edición de 2022, “votar” presenta cuatro acepciones principales. La primera es conocida: “Dar el voto o expresar un dictamen en una elección”. La segunda remite a lo divino: “hacer voto a Dios o a los santos”, o prometer algo a cambio de una gracia o milagro. La tercera, hoy en desuso, consiste en “echar juramentos”, aquel sonoro “¡Voto a Dios!” que tanto aliviaba el enfado o la sorpresa. Y la cuarta, más burocrática, “aprobar algo por votación”. En un mismo término, por tanto, conviven: democracia, fe, enfado y trámite.

Más exuberante resulta el verbo “botar”, y bastante menos complaciente. El mismo diccionario le concede quince acepciones, que bien podrían agruparse en cuatro. La primera, “arrojar, tirar, echar fuera a alguien o algo”: Botaron al trabajador, al entrenador o al alcalde. La segunda, “echar un barco al agua, con ceremonia, padrinos y discursos que prometen travesías gloriosas”. La tercera, “lanzar una pelota contra el suelo para que rebote”. Y la cuarta, “orientar el timón, corregir la deriva y encaminar la proa hacia el rumbo deseado”.

En las pasadas elecciones autonómicas, los extremeños hemos votado. Y también hemos botado. Votado con papeleta y urna. Botado con cansancio, hartazgo y con una paciencia que llevaba años pidiendo la baja laboral. Se ha botado a unos y se ha advertido a otros. Más por agotamiento que por entusiasmo, que es quizá la forma más amarga de botadura democrática.

Porque votar ya no es siempre elegir: a veces es desalojar. No se vota tanto a favor de algo como en contra de alguien. Se deposita el voto con la misma delicadeza con la que se deja una carta de despido sobre la mesa: sin aspavientos, pero con determinación. Y luego se espera, no un milagro -la segunda acepción- sino, al menos, que no empeore el panorama.

Algunos interpretan los resultados como simples rebotes de pelota, confiando en que el electorado vuelva dócilmente a la mano que lo lanzó contra el suelo. Otros creen que el barco botado navegará solo, ignorando que los barcos sin rumbo acaban chocando contra el primer escollo. Y no faltan quienes confunden la expulsión con una anécdota, como si botar fuera un error semántico y no un mensaje político bastante claro.

Conviene recordar que el diccionario no engaña. Las palabras avisan. Votar y botar no son errores ortográficos: son consecuencias. Y cuando la ciudadanía utiliza ambos verbos en la misma frase electoral, no lo hace por descuido lingüístico, sino por precisión cívica.

La pregunta final no es si los extremeños sabían lo que hacían. La incógnita es otra, más inquietante: los políticos -los votados y los botados- ¿han entendido algo?
 
 


 

No es difícil

viernes, 19 de diciembre de 2025

No es difícil manejar una pistola; lo difícil es manejar un azadón para labrar la tierra. Ni es difícil robar a un semejante; lo es madrugar cada día para llegar al trabajo. Ni quemar contenedores; lo es retirar la basura cada noche.

 

 

 

No es difícil encerrarse en la universidad para protestar por algo; lo es encerrarse media vida hasta sacar una carrera. Ni rociar con gasolina un coche; lo es llenar el depósito de gasolina. Ni arrancar un adoquín para usarlo como arma; lo es ser un magnífico albañil que pavimente la calle. Ni es difícil herir a una persona; lo es atender a los heridos. Ni destrozar el escaparate de un comercio; lo es arriesgar tu patrimonio para crear ese comercio y dar trabajo a tus vecinos. Ni forzar la cerradura para vivir en la casa de otro; lo es pagar una hipoteca. Ni insultar a quien no opina como tú; lo es pensar que, tal vez, puedas ser tú quien se equivoca. Ni exigir que no te impidan hablar; lo es saber cuándo procede el silencio. Ni exigir nuevos derechos; lo es cumplir con los deberes. Y no es difícil pedir más libertad cuando ya se tiene la libertad de pedirla. Lo difícil fue conseguir la libertad cuando la libertad no estaba.


Y algún día —ya lo veréis— seremos nosotros los alzados. Nosotros. Los sumisos. Los callados. Los pagafantas. Los madrugadores. Los mansos. Los que queremos la paz. Los de las dificultades diarias. Los que sostenemos la Hacienda Pública. Los que no vivimos de enredar. Los que no vivimos de enfrentar. Los que somos lo que somos gracias a nuestros mayores. Los del esfuerzo personal. Los silenciosos.

Nosotros tomaremos las calles algún día. Y entonces, vosotros no seréis nada.

Texto de Juan Manuel Jimenez Muñoz (Médico y escritor malagueño).



La baguette electoral

sábado, 13 de diciembre de 2025

Uno entra en una panadería de cualquier pueblo extremeño y descubre que allí late el verdadero pulso democrático del país. No porque entre hogazas y molletes se discuta sobre pactos postelectorales, sino porque la panadera -oráculo vestida con delantal- pregunta, con la naturalidad de quien pide la hora: “¿Y usted, en las elecciones, cómo quiere la baguette: más o menos cocida?”. Y uno queda desarmado ante la sabiduría popular que convierte la política en masa madre y los programas electorales en migas con secreto.

 

 

Extremadura vive otro de esos comicios que parecen repetirse más que el ajo en mal guiso. Y no porque la región sea especialmente electoral, sino porque los partidos, incapaces de hacer pan con sus propias harinas, regresan a las urnas cada vez que sus alianzas se desmontan como rosquillas mal horneadas. Lo fascinante es que, mientras los dirigentes se marean en los despachos calculando mayorías que duran lo que un bollo en recreo, la ciudadanía afronta la cuestión con un estoicismo admirable: “Pues habrá que votar otra vez, qué le vamos a hacer”. Ese fatalismo tranquilo, tan extremeño, que convierte el caos en rutina.

Pero lo sustancial no es la votación en sí, sino el vértigo institucional que provoca en Madrid, donde algunos líderes observan Extremadura como quien mira una olla exprés sin válvula: saben que puede estallar en cualquier momento, pero nadie se atreve a levantar la tapa. Porque lo que ocurra aquí, en esta tierra heroica de encinas y silencios, puede trastocar la coreografía nacional. Y el vértigo, en política, es contagioso.

La campaña, como todas las anteriores, llega plagada de promesas que huelen más a rebanada recién tostada que a realidad. Desde bajar impuestos y subir la autoestima del votante, hasta crear empleos, que siempre aparecen mágicamente la semana previa al voto, o edificar viviendas por el noble arte de birlibirloque. Mientras tanto, los candidatos pasean por los mercados besando bebés que no quieren ser besados y estrechando manos que preferirían seguir sujetando la compra del día.

 


Es en ese teatro donde la metáfora panadera cobra todo su sentido: el elector extremeño no vota por ideología, sino por textura. Quiere gobiernos crujientes por fuera y tiernos por dentro, que no se desmiguen al primer acuerdo incómodo ni acaben abrasados por la impaciencia de salir del horno antes de estar en su punto. Así que, visto lo visto, no descartemos que muchos opten por lo único que nunca defrauda: el pan de siempre, el de tahona, y que la política siga medio cruda.

 


  

Lengua Viperina

viernes, 23 de junio de 2023

Definimos el término viperino como: “de la víbora o relacionado con ella”. Tener lengua viperina es “ofender o desacreditar con palabras”; y se refiere a aquellas personas que hablan mal de los demás, buscan hacer daño con sus expresiones, y dicen cosas hirientes, crueles y malintencionadas. Está directamente relacionado con el vilipendio, el engaño, la calumnia y los chismes.

 



El propio Papa Francisco, (audiencia general del 14/11/2018), comparó al chismoso con un “terrorista”, porque, “con su lengua lanza la bomba y se va tranquilo, pero lo que dice, esa bomba lanzada, destruye la fama del prójimo”.

También monseñor Charles Pope, párroco en Washington D.C., reflexionó en la misma línea: "Algunos de los pecados más comunes que cometemos están relacionados con la palabra. Con nuestra lengua podemos expandir el odio, alimentar el miedo y la malicia, difundir falsas informaciones y arruinar reputaciones”. ¡Con un don capaz de hacer mucho bien, sin duda podemos hacer mucho daño!

La actitud del viperino se ha institucionalizado en toda la sociedad. Lamentablemente, como viene denunciando el Papa Francisco, también “en cada institución de la Iglesia: parroquias, colegios, otras instituciones, también en los obispados” y, por supuesto, en las COFRADÍAS donde: "Nuestras palabras disparan lo que no deberían y callan lo que deberían”

¡Más caridad cristiana y menos chismes, por favor! 

 


"Votar" y "Botar"

domingo, 11 de junio de 2023

El término “Votar”, según el Diccionario de la Lengua Española (2022), presenta cuatro acepciones. La primera, “Dicho de una persona: Dar su voto o decir su dictamen en una reunión o cuerpo deliberante, o en una elección de personas”. La segunda acepción, es el de “hacer voto a Dios o a los santos”, que consiste en hacer promesas pidiendo una gracia o milagro. La tercera, muy usada antiguamente en España, es la de “echar juramentos”, sobre todo para hacer frases que expresan enfado o sorpresa: ‘Voto a Dios’. Y, por último, votar es “aprobar por votación”.



Por otro lado, tenemos el término “Botar”. El mismo diccionario aludido consigna 15 significados, que bien pueden agruparse en cuatro. El primero dice que es “arrojar, tirar, echar fuera a alguien o algo”: ‘Lo botaron del trabajo’. El segundo significado es “echar al agua un buque haciéndolo resbalar por la grada después de construido o carenado”. El tercero es “lanzar contra una superficie dura una pelota u otro cuerpo elástico para que retroceda con impulso”. La cuarta acepción es “echar o enderezar el timón a la parte que conviene, para encaminar la proa al rumbo que se quiere seguir”.

En las pasadas elecciones autonómicas y municipales, y observando las primeras acepciones anteriores, los extremeños hemos “votado” y “botado”. ¿Creen ustedes que ellos así lo entenderán?
 

¿Hacían falta tantos?

viernes, 26 de mayo de 2023

Hace aproximadamente un año que, en mi artículo “Partidos Emergentes”, hablé de las nuevas formaciones políticas que, bajo distintas denominaciones de partidos o plataformas y con distintos enfoques locales, provinciales o regionales, pretendían integrarse o coaligarse con las ya existentes para intentar hacerse determinantes o decisivos, y así contrarrestar la fuerza de los partidos nacionales, defendiendo nuestros intereses por encima de los de partido como, lamentablemente, viene sucediendo.

 


Decía entonces que, no se me antojaba tarea fácil, habiendo siglas arraigadas, objetivos distintos, egos elevados o legítimos intereses personales al medio. Así fue y así ha sido. Cada uno ha hecho su particular guerrilla, con la dispersión y el resultado negativo que las encuestas vaticinan.

Es cierto que, por estos pagos extremeños, no hemos tenido nunca un carácter identitario y que, cuando lo hemos intentado, ha sido un verdadero fracaso. Pero me niego a creer que Cáceres, no pueda poner de acuerdo a cinco partidos localistas en la defensa de, al menos, diez necesidades urgentes que, a cualquier paisano, le vendrían inmediatamente a la cabeza: Abastecimiento, Ave, Aeródromo, Autovía, Iluminación y limpieza viaria, Atención a las barriadas, Presión Fiscal, Ribera del Marco, Industrialización, Matadero, Poblado Minero y un larguísimo etc., que daría hasta sonrojo seguir pronunciando. Mañana, jornada de reflexión. A ver si lo hacen porque, para esto, no hacían falta tantos.


No, no es una simple visita

lunes, 15 de mayo de 2023

Pasos decididos, para cumplir con la cita. Saludos amistosos que, entreactos, muchas veces sólo un nuevo tiempo devuelve. Sensación de necesidad, de despertar hacia una nueva esperanza. Ganas de llegar a su encuentro. De iniciar la búsqueda del sitio cercano, el de mejor vista o el del asiento que nos permita distraer nuestra fatiga. 

 


El silencio interno. El bisbisear de labios junto al gesto iniciático de respeto. La mirada directa, confiada. Quizá, en ocasiones, también baja, humillada, aturdida por sentimientos de vacilación o de arrepentimiento. La oración más bella, una y mil veces repetida. La petición, el ruego, la súplica, el deseo y el agradecimiento. El recuerdo emocionado para quienes nos antecedieron y enseñaron. La protección ilusionada por los que nos suceden y a los que también enseñaremos. La visión nublada por la lágrima que se escapa. Las vivencias pasadas, aquellas que nos permiten seguir una y otra vez creyendo en Ella. La búsqueda de la calma. Y el sereno sosiego encontrado en el alma. La sonrisa complacida. El rezo de despedida y una nueva esperanza que se hace cercana en el mañana.
 
Todo esto, y mucho más que el limitado espacio no me permite, significa la visita a la Virgen de los cacereños, a la Virgen de la Montaña. Y así, sin descanso, desde 1641.



Mi Agradecimiento

miércoles, 3 de mayo de 2023

El pasado miércoles día 26, en el Santuario de nuestra Patrona, poco antes de la Bajada de la Virgen de la Montaña, se me concedió el Título de Hermano Principal de la Real Cofradía, imponiéndome la Medalla que así lo acredita. Según Reglamento Interno, acceden a ello los hermanos que hayan ostentado el cargo de Mayordomo-Presidente.

 


Y como de bien nacidos es ser agradecidos quiero, públicamente, agradecer y dedicar este Título y Medalla a los verdaderos artífices de este merecimiento. En primer lugar, a don Jesús María Larrazábal −a quien también se le impuso−, por haberme incorporado en 1998, a sugerencia de don Javier Acedo, a su Junta de Gobierno como secretario y haberme mantenido su confianza durante 10 años para, posteriormente, proponerme y apoyarme como Mayordomo-Presidente de la Real Cofradía. Y, en segundo lugar, a los hermanos que me favorecieron mayoritariamente con su voto en las elecciones de 2008 −también a los que apoyaron otras candidaturas−, porque todos me dieron la fuerza y la ilusión para intentar hacerlo de la mejor manera posible durante mi mandato.

Por ello, a unos y otros, se lo agradezco de corazón y les hago partícipes de este Título, aun sabiendo que mi mayor honor y recompensa fue servir con fidelidad a la Santísima Virgen de la Montaña y, por ende, a su Real Cofradía.



El seguro de los pobres

viernes, 14 de abril de 2023

Porque así podríamos denominarlo. Según nos informa HOY, el 70,9% de los extremeños tiene contratado un seguro de decesos, siendo la media nacional de un 46,7%. Por el contrario, sólo un 16% dispone de un seguro de salud que le permita acceso a la sanidad privada. Un porcentaje que nos sitúa, para variar, en el cuarto lugar por la cola.

 


Es cierto que, si la sanidad pública extremeña funcionara como debiera funcionar, no harían falta seguros privados de salud. Pero, aun contando con más y mejores medios, el caos “Vergeliano” existente, es notorio. Y así, las largas listas de espera, la falta de especialistas (mayor en Cáceres), la saturación de la atención primaria, etc., invitan a suscribir dichas pólizas.

¿Qué nos retiene? El hecho de ser la tercera comunidad autónoma con menor PIB per cápita por habitante, sumado, como no, a que también estamos a la cola en Renta Disponible por Hogares. O sea, y en “román paladino”, no nos lo podemos permitir.

Y aunque todos conocemos el mantra, o bucle, de que “Extremadura va bien”, o de que “ahora es su momento”, o de que “vamos a crecer económicamente como nadie”, lo único cierto es que, los extremeños, vista la estadística, solo podemos aspirar a despedirnos de nuestros allegados, con los gastos del sepelio arreglado. Y ya es bastante.

 

Hoy es el Día

viernes, 31 de marzo de 2023

Hoy se celebra el Día Mundial contra el Cáncer de Colon. Y hoy es un día para felicitar y, a la vez, para pegarnos un buen tirón de orejas. Felicitar, a la Asociación Española contra el Cáncer en Cáceres y, muy especialmente, a su Presidente, don Pedro Pastor Villegas quien, desde que accedió al cargo en el año 2021, no ha cejado, junto con su equipo, de concienciar a la población sobre la importancia de los cribados masivos para la detección precoz.



Los datos son claros y más que evidentes. Más del 90% de los cánceres de colon y recto podrían curarse si se detectasen a tiempo. Como bien dice su infatigable presidente, “los cribados poblacionales salvan vidas” toda vez que, concretamente, el cáncer de colon es uno de los pocos que “se pueden diagnosticar antes de que la persona sienta algún síntoma”.
 
Como siempre, en Extremadura, hemos llegado tarde a esos cribados, pero hemos llegado y todos debemos tomar conciencia de su importancia. De ahí el enorme tirón de orejas poblacional, dado que “el 60% de los citados recoge la carta del SES pero la guarda o la tira”, quizás por miedo, vergüenza o dejadez. Pero son muchos los fallecidos por esta causa, y muchísimos los que se podrían evitar y así nos lo están advirtiendo.
 
Hagamos caso, va en juego nuestra vida.